Medio: El Diario
Fecha de la publicación: martes 16 de agosto de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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En estos días nuevamente se ha comprobado que la unidad partidaria, tan pregonada por los partidos políticos y, muy especialmente, por el MAS, partido del expresidente Morales, es aparente y solo ha funcionado al calor de conveniencias e intereses de su fundador y de dirigentes y militantes de su tienda política. Las pruebas dadas recientemente son varias, por las muchas posiciones asumidas y que muestran, clara y terminantemente, que para el masismo el país solamente es un medio y que jamás fue un fin, extremo que, además, se ha probado en casi l4 años de dictadura del expresidente.
El masismo tiene una militancia compuesta por campesinos, cocaleros, indígenas y grupos autóctonos del país; sus dirigentes son muy diligentes para conseguir cargos en la administración pública y para ocupar situaciones en el servicio exterior e instituciones del Estado. En el tiempo del gobierno masista y bajo la administración Morales no se vio proyectos, programas o documentos de cualquier naturaleza que hayan sido preparados por políticos del masismo con plena participación y consensos. Al respecto, las pruebas han sido expuestas durante las últimas semanas, cuando las discrepancias, división y desacuerdos entre dirigentes y militantes han resurgido. Se supone que el Presidente de la Republica podría influir en su partido, pero no se siente la autoridad de él para poner orden. Dirigentes que ocupan situaciones importantes en el gobierno, especialmente Ejecutivo y Legislativo, tampoco muestran alguna capacidad o posibilidad de ejercer en el seno de su partido; al contrario, dan pruebas de que las discordias empiezan por ellos y, de acuerdo con las regiones o intereses que defender –cocaleros o campesinos u otros grupos menores– asumen, por conveniencia, posiciones especiales.
Estas situaciones dan lugar a que seguramente esos funcionarios abandonan funciones y responsabilidades que deberían cumplir, aunque es sabido que muy pocos cuentan con experiencia y preparación para lo que hacen. Por ello prevalecen los intereses personales y de partido, haciendo abstracción de lo que realmente deberían hacer en los cargos que ocupan.
Que el Presidente y el Vicepresidente, como parte de su partido, no cumplan alguna función en la dirección partidaria, muestra hasta qué punto todo se hizo en función de intereses personales y no en servicio nacional y mucho menos para cumplir todo lo relacionado con el beneficio del país. Todo muestra, pues, que este partido, como los demás, habría sido creado solamente para “dar funcionalidad al partido” o, mejor dicho, para “justificar su existencia”. Se lo hizo sin pensar en la institucionalidad y menos en la necesidad de actuar para que el país logre un desarrollo sostenido. Ahora, el hecho de que no haya cabezas que pongan orden, muestra cómo este partido actúa en interés de sí mismo y nada más. Lógicamente, se producirán reacciones airadas de los interesados, aunque sin poder aportar pruebas de que no es cierto lo que se afirma de ellos y su accionar como grupo político.
Es necesario que lo que pasa con el masismo no ocurra con las demás organizaciones partidistas y si así sucede, deberán hacer las enmiendas necesarias; de otro modo, correrán el mismo peligro de verse anuladas como entidades político-partidistas y perder la personería jurídica del caso.



