Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 10 de agosto de 2022
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Escaños
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Por la violencia y polarización registradas, el paro convocado por los líderes cruceños se asemejó más a una pulseta por el poder que a la justa demanda por la realización de un censo de población que todo el país necesita y que lleva ya bastante retraso.
El Comité Interinstitucional de Santa Cruz convocó a un paro de 48 horas exigiendo que la ejecución del empadronamiento sea el 2023, no el 2024, como ha anunciado el Gobierno, quien tomó la decisión junto a gobernadores, alcaldes y rectores de las universidades públicas, pese a la oposición de la región oriental.
Los representantes cruceños consideran que el censo debe efectuarse el próximo año como límite, ya que su aplazamiento hasta 2024 implicaría que sus resultados se conozcan recién en 2025, gestión en la que están previstas las elecciones generales, por lo que la aplicación de las reformas estaría en manos de un próximo gobierno.
La postergación de la encuesta nacional acarrea consecuencias a todos los departamentos, porque con base en esos datos se debería planificar la distribución de recursos y modificar, si el caso amerita, la cantidad de representantes políticos que tiene cada departamento en la Cámara de Diputados.
Sin embargo, esta medida de presión se parece más a una pugna de poder entre las dirigencias cruceñas y el Gobierno, del cual hacen parte incluso algunos sectores afines al MAS en Santa Cruz y el gobierno municipal de esta capital, cuyo alcalde, Johnny Fernández, decidió no apoyar el paro.
El resultado de tal confrontación se dejó ver en las calles cruceñas. Si bien hubo ausentismo en negocios y oficinas, la violencia y la represión fueron las notas destacadas.
Lo preocupante del caso, además de las pérdidas económicas que ocasiona un paro en esa ciudad que es el motor económico del país, es que la necesaria discusión sobre las razones de la postergación y qué soluciones se ofrece para que esta encuesta sea transparente, son dejadas de lado.
El Gobierno, que es responsable de la mala ejecución de la etapa precensal y que ha demostrado poca voluntad para llevar adelante esta tarea, se niega a dialogar y opta por azuzar la confrontación política, restando valor a las razones de quienes le exigen celeridad en el proceso.
Santa Cruz es claramente la región de mayor crecimiento demográfico y es natural que pugne por un sinceramiento de los datos basados en los cuales recibe recursos y tiene determinada representación política; también es grande la expectativa de gobernaciones y alcaldías del eje central que registran aumento de su población.
Es hora de que el Gobierno haga las tareas que tiene comprometidas. Buscar pretextos en lo político no aporta ni a la gobernabilidad ni al desarrollo que el país requiere.



