Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 28 de julio de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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En el documental Noviembre Rojo, de la cineasta Verónica Córdoba, el expresidente Evo Morales y el exvicepresidente Álvaro García Linera sostienen que renunciaron a sus cargos para evitar el derramamiento de sangre porque, según ellos, la mañana del 10 de noviembre de 2019, ya estaba en curso un golpe de Estado porque las Fuerzas Armadas ya habían sacado aviones militares a controlar el espacio aéreo.
Sin embargo, ellos también afirman que durante la madrugada de aquel día se habían reunido con la máxima dirigencia del Consejo Nacional para el Cambio (Conalcam) y que habían diseñado una estrategia para retomar el control del Palacio del Gobierno la mañana siguiente, es decir, el lunes 11 de noviembre de 2019. El Conalcam era una especie de estado mayor de las máximas organizaciones sociales del país que apoyan al Movimiento Al Socialismo (MAS). Entre los presentes en aquella reunión estuvo el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi.
Precisamente por eso, todos quedaron sorprendidos cuando, tres horas más tarde, el mismo Huarachi dio conferencia de prensa pidiendo la renuncia del entonces presidente Evo Morales. “Fue un golpe moral muy fuerte”, dice Salvatierra en el audiovisual.
Y, García Linera añade que la estrategia consistía en traer 5 mil mineros de la empresa estatal Huanuni, es decir, funcionarios pagados por el propio Gobierno.
Nadie sabe lo que pasó con Huarachi, pero luego los pedidos de renuncia se sucedieron hasta llegar el del Alto Mando de las Fuerzas Armadas, que se produjo cuando Morales ya había partido a Chimoré con la decisión tomada de abandonar el cargo.
Se sabe que los mineros son decisivos en cualquier conflicto porque marchan armados de dinamita, por lo que, si eran parte de la ecuación, desde la madrugada Morales y su gabinete estaban dispuestos a pagar con sangre el precio de la toma del Palacio de Gobierno.
Pero, las cosas no salieron como lo esperaban porque Huarachi dio un paso al costado y los 5 mil mineros nunca llegaron. Morales, entonces, fue abandonado no sólo por la Policía y los militares como él afirma, sino por sus sectores sociales más fieles. A eso hay que agregar que durante 21 días la ciudadanía que no había votado por el MAS en las elecciones se había levantado pidiendo la renuncia del entonces presidente.
Esta revelación es importante porque, debido a la hipótesis de que Morales fue obligado a renunciar porque hubo un golpe de Estado militar, están en la cárcel Jeanine Añez, altos jefes militares y hasta dirigentes cívicos. El MAS no puede seguir sosteniendo este armazón artificial porque se desacredita a sí mismo, incluso en sus propios libros, videos y discursos.



