Medio: El Deber
Fecha de la publicación: miércoles 13 de julio de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Nunca es suficiente en Bolivia: cuando uno piensa que ya lo vio todo, muy pronto se despierta de ese efímero sueño de quien cree haber observado lo inimaginable y aparece de pronto un nuevo episodio que nos vuelve a colocar en el mismo territorio de lo inverosímil de algo más de un millón de kilómetros cuadrados.
Una comisión de fiscales que llegó de La Paz a Santa Cruz para tomar declaraciones del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, decidió suspender una vez más la citación para replegarse asustada a la sede de Gobierno porque supuestamente recibió ‘amenazas de muerte’.
Dice el fiscal Carmelo Laura, uno de los tres que llegó de La Paz, que recibieron ‘una serie de amenazas muy graves’ a través de ‘llamadas telefónicas anónimas con amenazas de muerte’, y acto seguido se negó a dar más detalles.
Los fiscales tomaron la decisión de ‘replegarse’ a La Paz después de la comparecencia de José Luis Camacho Parada, padre del gobernador, quien se acogió a su derecho al silencio.
¿Los fiscales de la Fiscalía afín al Gobierno de Luis Arce recibieron amenazas de muerte en Santa Cruz? Y si fuera así, ¿por qué no van y detienen a los que los amenazan? Si la denuncia fuera verdadera, ellos tienen todas las condiciones para identificar los números telefónicos desde los que recibieron las supuestas amenazas de muerte, y dar con los supuestos autores.
Dicho de otra manera, la Fiscalía General del Estado ¿no está en condiciones de garantizar la seguridad de tres de sus investigadores en Santa Cruz? ¿O hay un trasfondo político de cálculos como los que acostumbra hacer el partido de Gobierno?
Podría tratarse también de una excusa para convocar en La Paz a Luis Fernando Camacho. En ese caso habría que preguntarse si una Fiscalía que no fue capaz de garantizar la seguridad de tres de sus funcionarios estará en condiciones de garantizar la vida de un gobernador al que ellos no ven con simpatía en una ciudad como La Paz donde el MAS tiene capacidad de movilizar grupos pagados para salir a acosar, insultar y quien sabe si agredir al gobernador cruceño.
Piensa mal y acertarás, dice la expresión popular, y para muestra casualmente el botón lo puso un diputado del MAS, de nombre Félix Ajpi, quien dijo que ante la amenaza a los fiscales y el ‘mal comportamiento del señor Camacho’ -habría que preguntarse a qué se refiere con eso de mal comportamiento- ‘tiene que venir nomás (a La Paz) o ir a alguna jurisdicción legal para que preste sus declaraciones como testigo, pero esta vez tiene que ir como sindicado’.
Con esa declaración, todo parece tener lógica y se trataría, por tanto, de una estrategia para forzar que Camacho declare en La Paz, donde los fiscales y jueces podrían animarse, seguramente obedeciendo órdenes políticas, a ordenar la aprehensión del gobernador que cuando era líder del Comité Cívico pro Santa Cruz impulsó el movimiento de los 21 días que terminó en la renuncia y huida de Evo Morales por el fraude electoral en las elecciones de 2019.
Hasta la propia exdiputada Lidia Patty, quien presentó la denuncia por ‘sedición y terrorismo’ contra los Camacho, dijo en su estilo muy particular que cómo era posible que los fiscales se estuvieran corriendo y les dedicó unas palabras dignas de recoger textualmente: ‘Señores fiscales, carajo, hasta cuándo van a protegerlo. ¿No tienen huevos? ¿No tienen pantalones? Investiguen esas supuestas llamadas de amenaza. (A mí) me amenazan siempre y no me corro’.



