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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 10 de julio de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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En los últimos siete meses, dirigentes, legisladores nacionales y asambleístas departamentales del Movimiento Al Socialismo (MAS) se lanzaron por lo menos 11 mutuas acusaciones, entre amenazas y procesos penales por presuntos hechos de corrupción, narcotráfico, política y el caso “Golpe I”.
Entre los protagonistas de estos hechos están los diputados masistas Rolando Cuéllar, Héctor Arce, Gualberto Arispe, el vicepresidente del MAS, Gerardo García, la dirigente de las mujeres “interculturales” Angélica Ponce, los asambleístas departamentales por Tarija, Omar Yucra y Marina Hoyos, además de las exdiputadas Lidia Patty, Susana Rivero y Gabriela Montaño, entre otros.
El primer caso es del 21 de enero, cuando Cuéllar presentó una denuncia penal contra Rolando Borda, excandidato masista a la Gobernación (2014) y a la Asamblea Legislativa (2019) y también dirigente de la Central Obrera Departamental de Santa Cruz. Lo acusa de daño económico, incumplimiento de deberes y nepotismo en YPFB.
El segundo caso se dio en marzo, después que la directiva del MAS resolvió expulsar al diputado Cuéllar por “denigrar” a Evo Morales. En ese contexto, el diputado Arce llamó “sarna” a Cuéllar, quien anunció una demanda penal contra Arce por discriminación y racismo.
El tercer caso es del 18 de mayo, cuando el diputado Arce presentó dos denuncias penales contra la directora de la Autoridad de la Madre Tierra, Angélica Ponce, y dirigente de las mujeres interculturales. La acusa por uso indebido de influencias y la otra demanda es por daño económico al Estado.
El cuarto caso pasó en Tarija. El asambleísta Omar Yucra amenazó a su colega Marina Hoyos con procesos penales, disciplinarios y la acusó de “traición” al MAS por, supuestamente, apoyar a la oposición en la elección de la directiva camaral. En respuesta, Hoyos anunció acciones legales para defenderse de Yucra.
El quinto hecho fue a fines de junio, después que el diputado Cuéllar dijo que Gerardo García recibió aportes del narcotraficante argentino José Miguel Farfán, conocido en Bolivia como Miguel Ángel Salazar. El diputado Arce dijo que si Cuéllar no demuestra esas acusaciones, será procesado por difamaciones, injurias, uso de instrumento falsificado y falsedad material.
Para el historiador y analista político Pedro Portugal, las amenazas y procesos penales entre masistas son la antesala de una ruptura definitiva e inminente en el partido azul, todo por la pugna de liderazgos con miras a las próximas elecciones generales.
“Es una especie de eliminatoria para poder abrir un liderazgo a futuro en vista de las próximas elecciones nacionales (...) y la única manera de que esto se calme es que exista una ruptura anticipada, una división en el seno del MAS. Estas escaramuzas se van a ir radicalizando hasta terminar ineluctablemente en una división política”, dijo Portugal.
En ese contexto, el experto anota que en el partido azul se dejó de lado el discurso ideológico y su escenario fue copado por una pugna dura y abierta por un único liderazgo y por mantener el poder.
“El enfrentamiento principal está entre el sector que encabeza Evo Morales y el que lidera el vicepresidente, David Choquehuanca. En tanto, el presidente, Luis Arce, mira con expectativa y presumiblemente, una vez que haya finalizado este primer enfrentamiento, Arce vaya a intervenir en una segunda etapa de forma más directa”, sostuvo.
A pesar de los intentos de mostrar unidad entre los líderes del partido gobernante, es visible el choque entre Morales y Choquehuanca, sobre todo por el expresidente que no se resigna a renunciar a las mieles del poder, finalizó el experto.



