Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 29 de mayo de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Había una vez 3 hermanos y compañeros cerditos que vivían en modo engorde en disfrute en el medio del bosque. Con una lluvia de dinero, los 3 marranitos, además de engordar y pasarla bomba, se pusieron de acuerdo y en vez de construir 3 casitas, hicieron una sola, muy grande.
A la casita que se construyó se la presentó como una fortaleza imbatible y se le puso un letrero luminoso y bonito: La Granja de engorde económica social comunitario productiva.
El caserón, según la propaganda, era de sólido cemento y finos ladrillos. Pero un bello día del 2014 comenzaron a aparecer problemas en la mansión de la revolución. La venta de bellotas que estaban en $us 12.000 dólares bajaron en $us 4.000 y comenzaron a corroerse los cimientos de la casa. Aparecieron gruesas goteras fiscales, los candidatos a ricos chicharrones gastaban a manos llenas e invertían en piscinas de lodo donde soslayarse. Inclusive hicieron un tremendo museo al Tocino. 9 años de agujero fiscal sin que la colita se les estirace. Felices repetían: El déficit público es como el colesterol, hay del bueno y del malo. Por supuesto, nosotros producimos los lípidos buenos.
Para tapar agujeros, goteras, filtraciones y rajaduras que surgían por toda la casa, comenzaron a gastarse los ahorros de la comunidad. Las reservas de la Casa Grande del Jamón bajaron de $us 15 millones a 4.500 millones. Los tres amigos comenzaron a endeudarse interna y externamente, y lo más grave, la riqueza heredada comenzó a achicarse. La tasa de crecimiento del producto, que en el 2013 había llegado a 6,8%, en el 2019 había bajado a 2,2%. La economía de los chanchitos iba cuesta abajo en la rodada. Y debido a una pandemia de triquinosis y un pésimo gobierno de transición, de lobitos de bajo rango, que defraudaron una legitima “rebelión en la granja” (George Orwell), en el 2020 la economía de los cerditos se fue al sótano profundo. La casa que se la había presentado con blindaje de grueso calibre era de cartón.
Alertados sobre estos problemas por otros habitantes del bosque como las liebres keynesianas, los ciervos institucionalistas, tigres neoestructuralistas, búhos am-bientalistas, los 3 marranitos subían a la torre de la fortaleza y pregonaba a los 4 vientos que esta no era otra cosa que la vieja conspireta del lobo feroz neoliberal que no se cansaba de soplar su fétido aliento de satanás del libre mercado, en el horizonte límpido de la revolución. Todo está bien, hay flores, verduras, bonos y bellotas para todos, repetían una y otra vez.
Siete años de déficit comercial, un mar de informalidad que crea el 80% de un empleo y ocupación de mala calidad. Una economía reprimarizada y de muy baja productividad, donde abundan elefantes blancos de inversión pública. Empresas estatales que apenas cubrían sus costos y que no consideraban la inversión de capital para ver su rentabilidad. Frente a estas evidencias, los 3 puerquitos salían a los cómodos balcones del poder a hacer discursos y memes: Son los eternos quenchas, quieren que la economía se hunda. Sus premoniciones (¿no serán sus proyecciones?) nunca funcionaron, repiten una y otra vez. Destilan ideología y consignas, pero no rebaten ideas y datos.
De repente, de la nada, la principal fuente de riqueza del bosque misteriosamente baja. La producción de bellotas de gas de 60 millones por día en el 2014 pasa a 40 millones en el 2021. Las exportaciones de bellotas gasificadas pasan de $us 6.000 millones de dólares en el 2014 a $us 2.251 millones en el 2021. Los impuestos directos a las bellotas (IDB) de $us 2.000 millones a menos de $us 400 millones. Además, los subsidios al sector bellotas suman y siguen, y pueden llegar a más de $us 4.000 millones, según dos tigres de la economía (Medinaceli y Velásquez).
Y frente a los claros signos de agotamiento del ciclo bellotas de gas, insisten con la estrategia de negación de la realidad. No son más que intrigas de las ovejas analista vestidas de lobos neoliberales, y sus malignas mentes. Vendegranjas, criaturas del pantano del mercado, canis lupus piojentos adoradores de Adán Smith, los tres cerditos lanza caricias conceptuales vacías.
Corre la leyenda urbana que también existen lobos golpistas,viajan en el tiempo y que todas las metidas de pata de los últimos 15 años son de su autoría, inclusive todos los actos donde algunos chanchitos le metieron la pala al dulce de leche tenían el aliento de estos chacales.
Pero cuando el lobito feroz no aparece para hacer de las suyas, porque ya está viejito y sin dientes, los 3 chanchitos liderados por Patanegra, que necesitaban para mantener unidos y distraídos a los demás animalitos de la comarca, van y le lanzan piedritas al neoliberal wolf. Debe seguir soplando, se debe mantener vivo al causante de todos los males de la economía. Pero cuando el lobito local no es suficiente, los 3 cerditos, muy inseguros, apelan a los besos de las suegras neoliberales. Con aires de eternos incomprendidos, se repiten a sí mismos frente al espejo admirando sus curvas: lo estamos haciendo maravillosamente, no lo decimos nosotros, si no, los lobos mayores del neoliberalismo como: Internacional Wolf Fund y the Werewolf Economist. Por supuesto esto es un cuento infantil, una ficción dominical, cuyo todo parecido con la realidad es mera coincidencia.



