Medio: El Diario
Fecha de la publicación: miércoles 25 de mayo de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Después hace bastante tiempo, en algunos núcleos de la población se nota el resurgimiento de odios, complejos y otros sentimientos con el estilo de tiempos en que el caudillo del masismo incitaba la división, cuando era importante para él que haya fraccionamiento y sea imposible la unidad en la familia boliviana.
Hay situaciones en las que parece que a nadie le interesa que haya posiciones divergentes en todo, por parte de algunos sectores, especialmente de los que querrían la reposición de deseos de venganza por simples reyertas partidistas o diferencias ante otras ideas diferentes al populismo. Sin embargo, en muchos casos fueron anulados esos sentimientos, porque una parte del pueblo ha considerado innecesarias rivalidades que solamente lastimarían a su mismo partido.
Diversos grupos laborales, especialmente cocaleros, han mostrado situaciones en que se dijo ser “necesaria la división para imponer la voluntad partidaria”, un extremo que, más temprano que tarde, haría mucho daño a esa organización y además serviría para entronizar la discordia entre las diversas corrientes partidistas.
En muchas esferas del gobierno se ha sostenido la necesidad de la unidad, porque lo contrario “no deja gobernar y pone escollos en las labores del Presidente”, se dijo, para mostrar que son pocos los grupos que buscan la división, “por intereses creados para ocupar situaciones en plantas burocráticas del gobierno”, se agregó.
Es el propio Presidente, como cabeza partidaria, quien debería evitar que en su partido se presenten fisuras que lo perjudicarían mucho y abrirían brechas para la presencia de discordias entre políticos e intereses creados en el partido de gobierno.



