Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 02 de mayo de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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La semana pasada se han registrado nuevos ejemplos ilustrativos sobre la manera con la que los dirigentes del MAS y autoridades del gobierno actúan, particularmente en el ámbito de la justica, la institucionalidad democrática, la economía y la educación. Veamos algunos.
Dejando de lado los emblemáticos casos de los juicios contra la ex presidenta constitucional Jeanine Añez y en el Fondo Indígena, que ha cobrado la vida del principal denunciante de corrupción, nuevamente sobresale el Ministerio Público, no como la institución creada según la Constitución Política para defender la “legalidad y los intereses de la sociedad”, sino como un instrumento de represión política cuando se trata de hacer crujir a opositores o para garantizar impunidad cuando se trata de autoridades y dirigentes del MAS.
Así, mientras sigue en las calendas griegas del Ministerio Público la investigación al Gobernador de Potosí por la denuncia hecha pública en enero pasado por la irregular compra de 43 ambulancias (por las que ya se pagó, pero no aparecen), en Santa Cruz la misma entidad ha pedido apresar al exgobernador de Santa Cruz Rubén Costas y tres de sus colaboradores por un presunto caso de corrupción; instruyó el allanamiento a la Gobernación de Santa Cruz por la emisión irregular de una disposición nombrando gobernador interino a un funcionario que no corresponde; solicitó apresar al presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, ya procesado como funcionario de la Caja Petrolera, por declaraciones contra símbolos patrios, y, en Potosí, mantiene ilegalmente preso al ex candidato vicepresidencial Marco Antonio Pumari.
La cereza de esta forma de proceder es la manera en que los parlamentarios del oficialismo están actuando en la elección del Defensor del Pueblo, pese a un acuerdo propiciado por la Vicepresidencia del Estado para que sea un proceso transparente y democrático. La realidad muestra que no les es ningún problema incumplir el compromiso asumido, ratificando que la bancada del MAS no es confiable. Así de simple porque no tienen, al parecer, otro objetivo que medrar del poder, al que subordinan, si lo tienen, todo principio moral.
Pero, lo que no entienden los asambleístas del MAS es que con esa forma de actuar están conduciendo al país a un callejón sin salida y a una parálisis administrativa. Como van las cosas (salvo que el Vicepresidente haga valer en algo su autoridad), no se podrá elegir Defensor del Pueblo, como tampoco se podrá elegir a los nuevos postulantes al Órgano Judicial y al Tribunal Constitucional, ni a los vocales del Órgano Electoral, que requieren del apoyo de dos tercios de votos de los asambleístas que actualmente el MAS no tiene.
Si a eso se suma la forma en que el gobierno ha definido el incremento salarial y la intención de aprobar una ley instruyendo la inmediata reincorporación de trabajadores echados por motivos estructurales y cuyas demandas están en proceso, se constata la ausencia de norte en la conducción estatal y el predominio de la improvisación en la toma de decisiones.
Para peor, según el ministro de Educación Bolivia seguirá sin participar en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA), que “tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber”. La explicación del ministro es que “Bolivia es un país soberano y desde ese punto de vista, nosotros no podemos aplicar (la prueba PISA) porque tenemos nuestro propio sistema educativo plurinacional, establecido a partir de la Ley 070. (Esta norma) establece claramente cómo debemos desarrollar nuestra educación”. Además, sostuvo que esas pruebas “establecen una línea privatizadora”. “En Bolivia estamos en el marco del Modelo Sociocomunitario Productivo. Ésa es la línea del país y el mandato del Presidente (Luis Arce) es buscar la calidad educativa con diferentes acciones” (Página Siete 29/abril/22).
Así, lo único que parece que queda claro es que nos estamos convirtiendo en el reino de la mediocridad y el caos.
La apuesta del MAS por el desgobierno y la confrontación es muy fuerte.



