Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 24 de abril de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Renovación dirigencias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Marcelo Arequipa Azurduy
El fin de semana pasado vimos, como ya es costumbre, una más de las encuestas de percepción política y social del país. Me interesa analizar de manera paralela un titular que se estuvo alimentando en el último tiempo que tiene que ver con la posibilidad de que hoy el masismo se encuentra en una verdadera competencia electoral, entre quien hoy maneja el partido de gobierno (Evo Morales), y quienes son el gobierno nacional que pertenecen a ese partido de gobierno (Luis Arce y David Choquehuanca).
Digo de manera paralela, porque justamente en la nota de prensa que se menciona en la noticia de este periódico (Página Siete, 17 de abril de 2022), al final de la misma se encuentra en realidad lo que podría entenderse como la radiografía del momento en el campo político que disputan el oficialismo y la oposición. La pregunta planteada fue: ¿Por quién preferiría usted votar en la elección de 2025?.
En el bloque de oposición antimasista: un 8,2% respondió que prefería a alguien de la actual oposición, un 38,9% respondió que le gustaría tener un nuevo candidato de la oposición. El dato en este caso es demasiado exquisito para dejar pasarlo tan fácilmente porque hasta ahora no habíamos tenido este tipo de precisión.
Porque si bien es cierto que llevamos escuchando por todo lado en el último tiempo la idea de que no existe oposición política al masismo de hoy, ahora sabemos que ese hueco de falta de representación es tan grande que quien lo haga razonablemente bien y actualice sus ideas planteándose como algo más que buscar ser la representación del antimasismo; es decir, planteando ser la opción que pudiera gobernar en un nuevo ciclo político post 2025, ese tendrá una expectativa de voto de casi 40 puntos; un dato que hasta ahora en términos electorales concretos nadie pudo obtener en este bloque de oposición al MAS.
Un dato del que no se tiene información en esta encuesta es esa otra hipótesis alternativa que da cuenta de que este bloque de oposición debe ir obligatoriamente unificado para competir contra el masismo. Sin embargo, al parecer la idea de proponer la alternativa de un nuevo candidato, más que la unificación de los actuales políticos opositores, parece más sugerente porque nos estaría mostrando quiénes son el verdadero escollo en este bloque.
En el bloque masista, un 14,9% respondió que votaría por Evo Morales, mientras que un 22,7% dijo que votaría por un nuevo candidato del MAS. Ojo con este último dato, porque si la palabra fue alguien “nuevo” en estos planes no estarían entonces ni Luis Arce, ni David Choquehuanca; porque ambos fueron ya candidatos y son autoridades hoy mismo. Por lo tanto, la discusión de que el MAS está fracturado y que existen corrientes luchistas o choquehuanquistas, por lo menos al interior del masismo, no es algo que se encuentre ni cerca de esa realidad.
Un dato que la encuesta arroja y que provoca cierta polémica en este bloque masista, es el que en escenarios hipotéticos si Arce y Evo serían candidatos por separado, entonces Arce tendría unos puntos más que Evo, pero esto no sería suficiente para que gane, porque la oposición tendría mayores expectativas de voto.
Sin embargo, aquí nos olvidamos de lo ocurrido en la elección general de 2020, en la que se quebró esa suerte de ley de la política boliviana en la que en ausencia del líder del partido esté desaparecía; es decir, la robustez electoral del bloque masista es más fuerte de lo que aparentemente se cree porque es poco probable que el votante de este bloque se pase al opuesto.
En el centro de los bloques, como ya es una especie de constante en el comportamiento electoral de los votantes bolivianos, en este caso quienes no manifiestan estar en ninguno de los bandos masista-antimasista son el 15,3%.
Si sumamos la intención de voto del masismo, éste llega al 37,6%; mientras que el antimasismo tiene una preferencia de 47,1%; es decir, un dato que expresa la posibilidad de que exista un final abierto para la posibilidad de realizar, o no, segunda vuelta electoral. Por lo que el caudal de voto del centro político sigue siendo el capital más importante por el que deben trabajar los bloques en disputa.
Apuntes de cierre
En este sentido, algunas revelaciones que nos ofrece la encuesta es el hecho de que si existe hoy día un espacio en el que el olor a renovación es demasiado fuerte, es en el bloque de oposición al masismo. Por supuesto, se habla de renovación del tipo de liderazgo, no en términos de género ni generacionales.
Luego, sin duda, el centro político -cuyo comportamiento electoral destaca por ser más pragmático que ideológico- seguirá definiendo al ganador de las siguientes elecciones, por lo que dependerá de la situación coyuntural con la que lleguemos meses antes de la siguiente votación.
En el bloque masista, por ahora, no existe esa diferenciación de fragmentación de corrientes políticas, y de yapa, Evo Morales tiene aún mucho trabajo por recorrer para que la base militante masista se convenza de que es la alternativa hacia el 2025.




