Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 24 de abril de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Fernando Chávez Virreira
La demanda de un diputado de incluir la opción de “mestizo” como identificación de los bolivianos en el censo de este año ha generado un intenso debate entre posiciones a favor y en contra, pero según la visión de tres analistas, este camino conduce a debates políticos e ideológicos poco provechosos y a la confrontación entre regiones y pueblos en un enfrentamiento que nuevamente polariza a la sociedad.
La autoidentificación de los bolivianos sigue siendo hasta hoy un tema irresuelto y no se zanjará, estiman los expertos, con la inclusión de la opción de “mestizo” en la boleta censal.
Una moda ideológica
Pedro Portugal, fundador de Pukara y autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia, considera que la problemática de la autoidentificación fue una “moda ideológica” que el tiempo demostró que fue errada y contraproducente, y que al final causó reacciones negativas que no estaban previstas.
“Tenemos pendiente ese problema de relacionamiento entre poblaciones diferentes, que viene desde la conquista española, esto se resolvió de diferentes maneras en diversos lugares del mundo, se resolvió mediante la creación de naciones fuertes y Estados nuevos, mediante la eliminación dolorosa de poblaciones originarias, o mediante la emancipación de estas poblaciones a través de la descolonización”, dice Portugal.
Considera que en el país ese tema no fue de interés de los gobiernos, pero a partir de las décadas de los 60 al 80 estas ideas cobraron fuerza en las poblaciones indígenas: “el reconocimiento de las identidades fue una moda que surgió en el mundo occidental, pensando que al reconocer una identidad los problemas desaparecerían”.
Todo esto, dice Portugal, puede tener visos buenos o malos en esos países, pero acá se ha demostrado que es totalmente inoperante porque la superación de los problemas viene, necesariamente, también en la negación. “Insistir en el tema identitario hace resurgir los enfrentamientos entre los grupos en antagonismo”.
Según el analista, “en Bolivia no se avanzó en la creación de un espíritu nacional y las naciones son unidades políticas que se basan en una diversidad étnica, pero que llegan a resolver estos problemas étnicos en la creación de un nuevo estado de conciencia y de pertenencia a una identidad común, que es una identidad política y territorial. Esa es la creación de los Estados modernos”.
Así, la estructuración de un sentimiento nacional fue perjudicado con esta “moda” de la identidad. “Esa necesidad de tener una identidad hace resurgir aspectos que podrían haberse eliminado, porque incluso si fuesen las identidades indígenas las que pueden aportar para la construcción de una nueva identidad no lo hacen como formas identitarias antiguas, sino como aportes nuevos, es decir fusionar, integrar y avanzar conjuntamente hacia nuevos horizontes”.
Según Portugal, en 2001 los que se identificaban como indígenas, no necesariamente lo eran. “Esta situación mostró su agotamiento en el censo de 2012, cuando pasó esa fiebre y los porcentajes de los que se identificaban como indígenas bajó notablemente”.
Por ello y de cara al próximo censo, el analista considera que no debería incluirse el tema del mestizaje, como tampoco las otras opciones de autoidentificación. “Cualquier tipo de definición étnica conlleva abrir heridas, porque son temas que no han sido subsanados y estancan la creación de una nueva identidad común, que no se tiene que definir en términos de mestizaje, sino en términos políticos, en términos de creación de una identidad nacional”, explica.
Finalmente, Portugal apunta que estas clasificaciones sobre origen, identidad y pertenencia “sirvieron como una excusa ideológica para justificar la aplicación de ciertas políticas que no han tenido éxito”. “El problema del Tipnis sigue latente, deberíamos abocar todo nuestro esfuerzo para eliminar el aspecto identitario y enfocarnos en un esfuerzo político de crear una nueva identidad nacional, esa identidad nacional no puede referirse en términos étnicos, sino comunes de una identidad nacional nueva”.
Una decisión personal
Consultado sobre ¿qué es una autoidentificación cultural?, Juan Carlos Núñez, director de la Fundación Jubileo, dice que la autoidentificación es una decisión personal y voluntaria y, por lo tanto, es un tema cultural, de usos y costumbres, de idioma y de otros aspectos, pero así como hay personas que puedan identificarse con pueblos y culturas, también hay otros que no se identifican con ninguno y eso tiene sentido “porque somos un proceso de transformación permanente”.
En su criterio, en la boleta censal debería haber un casillero para los que no se identifican con ningún pueblo: “podría ser cultura occidental, hay que ponerle un nombre, o ninguno. Pero finalmente que conste en el registro”.
Esto es importante, explica Núñez, porque somos un país en permanente transformación y casi un 70% vive en el eje central del país. “No sé hasta dónde este tema hoy día corresponde incluir en el censo; es más valioso lo que en algún momento se recomendó desde el ámbito internacional, que se incluyera a los pueblos indígenas u originarios, pero pueblos que tienen un territorio, un idioma y una organización específica, porque se dice que estos pueblos, minorías en algunos casos, están siendo avasallados y son vulnerables”.
“Lo que pasa en el Madidi, el acoso a los pueblos chimanes, los incendios forestales en la Chiquitania, o avasallamiento de los interculturales, o cooperativistas auríferos, son violaciones flagrantes a los derechos de los pueblos. Por ello es importante visibilizar a estos pueblos, dónde, cómo están hoy día y en qué condiciones para que el Estado les otorgue atención. Lo menos que ha hecho el Estado es prestarles atención a los pueblos indígenas”, afirma.
¿Qué tan originarios somos? “Somos muy originales, no tanto originarios”, bromea Núñez pero recalca que hay que partir del principio de que no hay nada puro en la humanidad. “No podemos decir que provenimos de una cultura pura, además el tema de la identidad es un aspecto transformador, permanente y dinámico. Todos somos bolivianos, que tengamos una diversidad en nuestras creencias, concepciones de vida, sí, pero tenemos que construir esta estructura de un Estado nacional”.
Y sobre el concepto de “mestizo”, aclara que es totalmente racial y viene desde la Colonia: “mestizos, criollos, zambos, negros, indios... ya hemos superado eso y hoy hablamos de identidades y culturas que se transforman”.




