Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 21 de abril de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Renovación dirigencias
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El expresidente Evo Morales va perdiendo apoyo, incluso, dentro de su partido. La más reciente reunión del Pacto de Unidad, la que él trató de boicotear indicando que no tenía sentido, se llevó delante de todas formas con la presencia del presidente Luis Arce Catacora y del vicepresidente David Choquehuanca, pero en ausencia del exmandatario.
En la cita, los máximos dirigentes de los movimientos sociales que conforman la cúpula del MAS dieron su apoyo a Arce y Choquehuanca, aunque hablaron de unidad en torno a los tres líderes. Morales, desde su trinchera, acusó a “los medios golpistas” y a la derecha de querer dividir al MAS y, por supuesto, aseguró que están más unidos que nunca. La prueba de que eso no es verdad es que los tres líderes no pueden sentarse a la misma mesa para dialogar.
Hacen bien Arce y Choquehuanca en alejarse de Morales, aunque está claro que no pueden romper con él porque todavía maneja la sigla y a los movimientos sociales más duros, entre ellos a los cocaleros del Chapare.
En todo caso, la más reciente reunión del Pacto de Unidad puede ser un paso del gobierno de Arce para romper la hegemonía de Morales sobre los sectores sociales que apoyan al MAS.
La última encuesta de Cultura Interactiva para Página Siete muestra un ascenso de la imagen de Arce y probablemente uno de los motivos sea su distanciamiento de Morales y de la retórica confrontacional que caracteriza al expresidente.
Tanto Arce como Choquehuanca han adoptado un perfil más bajo y enfocado a la gestión, aunque mantienen la persecución a los opositores. En contrapartida, el mandatario ha hecho oídos sordos a las exigencias de Morales para que cambie el Gabinete.
La selección del nuevo defensor del pueblo será clave para detectar cuál de las dos alas del MAS va ganando terreno en el Legislativo. Si se logra un consenso para seleccionar a un defensor idóneo puede ser un signo de que el evismo no sólo está perdiendo terreno entre los movimientos sociales, sino también en el Parlamento. Arce y Choquehuanca tienen en este proceso una oportunidad de oro para demostrar que son diferentes y que están dispuestos a reencaminar su gestión hacia la concertación y, por qué no, hacia la reconciliación.
La interna del MAS ha pasado de las tensiones a la fractura y ésa es una buena noticia para el país. Un partido manejado por un caudillo autoritario, sin ningún tipo de contrapeso, no puede traer nada bueno para la democracia.



