Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: sábado 16 de abril de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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En las últimas horas surgió una polémica porque no se incluirá la categoría de “mestizo” en la autoidentificación de la boleta censal que será utilizada el próximo 16 de noviembre, día elegido para el desarrollo del Censo de Población y Vivienda 2022.
Recordemos que en este punto se han centrado demandas y preocupaciones de la oposición y algunos otros sectores, que consideran importante incluir esta consulta que puede ayudar a definir de forma más precisa la identidad de los habitantes del país.
Sin embargo, como han hecho notar otros expertos, sin ser menos importante y definitorio, este no es el tema más importante para debatir en torno al censo: hay tantos problemas estructurales en cómo se está llevando a cabo este importante proceso, que muchos sospechan que el Gobierno está apuntando al fracaso o la postergación del mismo.
Lo más preocupante es la transparencia. Si bien el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha anunciado que hará visitas para explicar la marcha del censo y preparar a la población para ese momento, no se ha adelantado nada de aspectos determinantes para el éxito del mismo como una adecuada actualización cartográfica, la tecnología que se usará y detalles logísticos que deben ser contemplados con mucha anticipación.
Un censo es una actividad que se realiza durante años, con actividades precensales y probatorias intensas, de cara a asegurar que el relevamiento informativo que se realice el día D sea lo más preciso y transparente posible.
En otros países, como es el caso de la Argentina, que realiza su censo entre el 16 de marzo al 17 de mayo del 2022, el operativo para esta tarea comenzó hace aproximadamente dos años. Solo la actualización de la cartografía demoró casi un año. También hicieron un censo preliminar entre el 29 de noviembre y 12 de diciembre de 2021; este censo, denominado experimental, les posibilitó poner a prueba los instrumentos que se emplearán en el operativo final.
Otra condición del éxito de un censo es que sea participativo. Como sostiene Carlos Hugo Molina, “las autoridades deben recordar que, en Bolivia, la ciudadanía exige que las acciones públicas sean informadas y transparentes. Esto quiere decir que desde el interés colectivo, no es aceptable acciones reservadas, control selectivo de la información, exclusión de actores”.
Los resultados de un censo son determinantes para el futuro de las políticas públicas del país, la distribución de ingresos y la representación política. Es imperativo que el Gobierno transparente todos los detalles de este proceso, lo haga participativo y creíble y, sobre todo, que entienda que es un proyecto para el país, no para un partido político.



