Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: viernes 08 de abril de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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No queda claro si es por falta de nuevos líderes, o al menos de nuevos rostros, o porque en el país no ocurre nada relevante, pero el hecho es que Evo sigue siendo noticia, cuando en realidad podemos afirmar que Evo “ya fue”. Que él se crea que sigue siendo un dirigente respetado y escuchado (como de hecho lo fue en la década anterior) se explica. La tendencia de los líderes políticos es a sentirse poco menos que inmortales, pero que la prensa siga hablando de él como figura importante y de actualidad sólo se explica por el vacío político que hace tiempo estamos viviendo.
Y por supuesto no se trata sólo de un liderazgo que ya fue, pero que fue tan significativo que no se olvida así nomás, sino que leemos noticias cotidianas relacionadas con su persona pero que además le sirven a él para para seguir viviendo del Estado. Aquel novedoso e inolvidable Presidente que cuando asumió el cargo lo primero que hizo fue rebajarse el sueldo (porque él no había accedido a ese cargo para beneficiarse, sino para servir al país, ¡qué tiempos!) ahora resulta que no aporta nada pero vive del Estado hace más de 20 años. Aquel diputado del trópico que realmente era novedoso y crítico (y honesto) hoy no tiene inconveniente en vivir cobrando una renta vitalicia y sin hacer nada, hasta el extremo de que Román Loayza lo ha calificado de “vicioso del poder”.
¿Será cierto lo que afirman algunos analistas de que que ese vicio (al que sus llunk’us llaman “vocación”) a estas alturas ya suma un millón y medio de dólares? Se entiende que él haya perdido toda noción de lo que era su inicial vocación de poder entendida como vocación de servicio. Pero que nada menos que el conjunto del aparato estatal lo acepte así es señal de que nuestro “Estado Plurinacional” se ha degenerado al extremo. Y efectivamente las noticias cotidianas así lo confirman. Ahí está el negociado de las ambulancias en Potosí (donde el gobernador Jhony Mamani y sus dependientes firman la recepción de esas ambulancias antes de que hayan llegado). Ahí está el dato (que ojalá sea falso) de que el vocero del gobierno habla diez minutos cada dos meses y gana ¡21.556 bolivianos!
En la misma línea de lo que hace poco era impensable y ahora ocurre tranquilamente ¿será cierta la noticia de que han salido ilegalmente del país nada menos que 331 kilos de oro?
¿Serán ciertas también las quejas que recibe el relator de la ONU Diego García Sayán sobre el desastre de la administración de justicia de Bolivia? ¿Así está nuestro Estado en visperas de una catástrofe económica mundial de la que aquí nadie se preocupa? ¿Se soluciona algo con echarle la culpa al Presidente de Rusia?
La aparente ruptura del presidente Arce con el expresidente Evo sobre cambios en el gabinete ¿permite prever una ruptura antes del 2025? Y si es así, ¿se debe esa ruptura a graves diferencias en el concepto de lo que requiere el país, o se debe solamente a que el actual Presidente está pensando en su reelección?
En todo caso lo alarmante del actual momento histórico es que la política se ha vuelto un tema de ventajas y de privilegios y no se percibe ninguna preocupación real por los problemas que se nos vienen a corto plazo. Se sigue gastando energías en penalizar a la expresidenta Jeanine Añez por un supuesto “golpe de Estado” que evidentemente nunca hubo y cuya gestión no tiene ninguna relación con las dificultades que se nos vienen.
Por favor, conciudadanos, olvídense de esas miserias y dedíquense a pensar cómo vamos a resolver los problemas que se nos vienen (como es el saludable canje de trigo por gas con la Argentina, una feliz excepción que merece toda nuestra aprobación). Ojalá este ejemplo reconduzca nuestro quehacer político.
Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.



