Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: jueves 07 de abril de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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La Celag acaba de publicar una nueva encuesta sobre Bolivia. De todas las preguntas, creo que la más significativa es aquella que tiene que ver con la visión de los bolivianos del gobierno de Luis Arce Catacora.
Las respuestas fueron: 46,6% sostiene que a pesar de sus errores todavía confío en este gobierno. Mientras que un 30,9 % opina que No le gusta el gobierno actual, pero tampoco la oposición. Un 16,2% afirma que no confía en el gobierno de Luis Arce y hay un 6,3% de no sabe no responde.
Si tomamos en cuenta el voto ponderado y el hecho de que las encuestas telefónicas no llegan al 10 % más pobre que no goza de este servicio y que generalmente vota por el MAS podemos colegir:
Luis Arce mantiene el voto que lo encumbró en el poder.
La oposición, que logró el 45% de los votos el 18 de octubre de 2020, ha perdido dos de cada tres votos que si bien no van hacia el Movimiento Al Socialismo tampoco se encuentran representados por la oposición por la que votaron.
El voto duro de la derecha se ha reducido a un 16%.
Generalmente es el Gobierno el que se desgasta y los que se fortalecen son los opositores. ¿Qué ha pasado entonces? Simplemente que los sectores dominantes de Santa Cruz han implosionado, es decir, una explosión ha ocasionado que se hundan. Y es que la lista de los escándalos ha sido demasiado. De los ítems fantasmas a Cotas por cuotas, pasando por el decretazo, lo cierto es que como diría Hamlet: “algo huele mal”.
Y es que las señales ya se dieron en el gobierno de Jeanine Añez. El autoritarismo de Arturo Murillo y Fernando López, y la corrupción generalizada suelen tapar otro fenómeno: la total incompetencia para gobernar de parte de los demócrata añistas y de sus aliados de Santa Cruz.
Otra cosa había sido con guitarra. Y otra cosa fue. Pongamos por ejemplo el caso de la planta de Bulo Bulo donde los responsables colocados por el gobierno de facto quemaron una de las turbinas y luego de su chambonada trataron de arreglar la turbina evitando de esta manera que el seguro pagara el desperfecto. El resultado es que recién en agosto de 2021 pudo volver a producir la planta. Menos mal porque hoy los precios del fertilizante están por las nubes.
Podríamos seguir largamente y a pesar de la desesperación de la prensa de derecha de mostrar problemas dentro del MAS, esto no alcanza para esconder la crisis de la oposición. Y el electorado antimasista lo sabe, por eso desconfía de los dirigentes conservadores. (Jaime Iturri Salmón es periodista)



