Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 06 de abril de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Otros
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La próxima elección del Defensor del Pueblo en el Parlamento demostrará si el MAS confirma su deslizamiento irreversible en la decadencia o si emprende un nuevo camino político en Bolivia. Al disponer de mayoría en el legislativo, y pese al compromiso de dos tercios con la oposición, el MAS puede -con auxilio de las triquiñuelas propias del oficio parlamentario- imponer el candidato que desee. Si el así designado corresponde al perfil de funcionario obsecuente al poder, el MAS recreará los escenarios que culminaron en noviembre 2019. Si, por el contrario, el nuevo Defensor del Pueblo se aproximara más a los rasgos de los primeros responsables en esa función, el MAS señalaría embarcarse en una renovación para asegurar hegemonía en el ambiente político boliviano. Y es que esa organización política es una anomalía en la lógica política del país. Nuestra historia es reacia a la dilatada existencia de organizaciones políticas y a su permanencia en el espectro político una vez terminado su momento. El ciclo liberal, por ejemplo, duró de 1899 a 1920. El del nacionalismo revolucionario de 1952 a 1964. Después de sus periodos, no tuvieron papel sobresaliente en la historia boliviana. Ni siquiera el MNR. Ese partido el año 1993 llevó a la presidencia a Gonzalo Sánchez de Lozada. El 2003 fue removido del cargo por un levantamiento popular, sellando así su desaparición política. El ciclo del MAS terminó el 2019. Sin embargo, los errores del “gobierno de transición” de Jeanine Añez posibilitaron su retorno triunfal en las elecciones del 2020. Si el MAS retoma la lógica del 2019, indudablemente solo confirmará su ocaso. Empero, si cambia drásticamente puede no solo prologar el ciclo del MAS, sino inaugurar uno nuevo en Bolivia. Es permitida esta suposición por el hecho de que la oposición no ha logrado asumir los factores que posibilitaron al MAS ganar las elecciones del 2005 y que son los mismos que le permitieron ganar el 2020: Encarnarse en las aspiraciones populares e indígenas. La actual oposición es reaccionaria en el sentido pleno de la palabra: Es un fenómeno que busca el retorno al statu quo anterior, al sometimiento popular e indígena a las élites criollas. Ello explica que la acción preferente de parlamentarios de oposición sea condecorar cumbieros, procesar maltratadores de perritos y propugnar medidas de tolerancia a la diversidad sexual y el aborto... Iniciativas alejadas de las aspiraciones populares (empoderamiento político y económico) pero vigentes en el imaginario de una fracción de la clase media criolla, reinante aun porque articula estructuras de poder y está en mejor relación con las actuales fuentes occidentales de poder y pensamiento. Evo Morales y el MAS articularon con el movimiento indígena y los sectores populares. Lo hicieron, sin embargo, con las mismas características ejecutadas antes por otros: el liberal José Manuel Pando, el republicano Bautista Saavedra o el nacionalista revolucionario Víctor Paz Estensoro, por solo citar algunos. Todos esos procesos se apoyaron en los indígenas, los utilizaron y no emprendieron la necesaria descolonización, pues su poder se asentaba, justamente, en el aprovechamiento de mecanismos coloniales. Es, pues, una oportunidad la que se presenta al MAS. Pero ello implica modificaciones sustanciales en sus interpretaciones y en su obrar. ¿Podrá asumir ese desafío? En cada ciclo histórico los sectores indígenas y populares aprovecharon lo bueno y malo de las experiencias criollas para elevar su nivel de conciencia y de organización. Ese fenómeno se da actualmente, pero su resultado no es inmediato. Al no ser opción la actual oposición y al estar todavía en estado emergente una nueva caracterización indígena y popular, la alternativa se anticipa en la frustrada candidatura a Defensora del Pueblo de María Galindo: la irrupción del desorden y la maniobra de sentimientos profundos. En el caso de la animadora de Mujeres Creando su aparatosidad y discurso resulta motivador pero gracioso. Pero, si ello se diera en Bolivia al estilo de Nayib Bukele de El Salvador o de Lee Kuan Yew de Singapur, lo que nos parece risueño podría tener visos drásticos o - ¿quizás? - solo de desventurada, necesaria e inevitable experiencia para salir de este marasmo.
Pedro Portugal Mollinedo, fundador de Pukara, es autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia.



