Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: lunes 28 de marzo de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Entendida la mentira como la “expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o piensa”, conforme dice la Real Academia Española (RAE), las mentiras políticas esgrimidas y viralizadas por los políticos de la derecha fascista —derrotados en elecciones y disconformes—, con la finalidad de dividir al MAS-IPSP, desinformar, engañar al pueblo boliviano y así convulsionar al país y dar un nuevo golpe de Estado para sellar su impunidad por las “masacres…”, cuyas mentiras no deberían merecer atención, pero al ser el arma preferida de dichos políticos, resulta obligatorio considerarlas porque es inmoral y dañino para la democracia que vivimos.
En primer lugar, cabe precisar que el sólo hecho de mentir no es ninguna virtud ni buena costumbre, en la vida personal, familiar y social; por lo mismo no se enseña en las escuelas, colegios ni universidades, de ahí que algunos dicen: la mentira nace en el corazón y en la mente, y no faltan quienes dicen: se nace mentiroso y se sabe también que alguien les hace mentir.
En segundo lugar, cualquier mentira pronunciada por los políticos tiene repercusiones negativas en los hombres y mujeres de cualquier pueblo o sociedad porque influyen en su creencia y su conducta, al extremo de actuar erróneamente al momento de tomar decisiones personales y políticas, eligiendo —por error— a quien no debían elegir y lo que es peor no eligiendo a quien debían elegir —consecuencia de la mentira—, como la elección de Luis Fernando Camacho elegido gobernante de Santa Cruz de la Sierra, acusado de varios delitos y hechos de corrupción desde antes de su elección hasta el presente y así hay muchos ejemplos, pero para muestra basta un botón.
Mentir para dividir al MAS-IPSP como hace la derecha fascista opositora diciendo: “el MAS está dividido en bloques de Evo, Choquehuanca y Andrónico”, “líderes masistas contra masistas palaciegos”, “el MAS está fracturado” y otras, tan pronto como son pronunciadas, se estrellan contra la verdad, que hace ver una unidad nacional monolítica en dicho instrumento político, más aún a tiempo de conmemorar sus 27 años de vida política, buscando mejores días para Bolivia. Pese a tal realidad, los políticos mentirosos creen que mejor es mentir por interés personal o de grupo, por ello no valen para nada, ni para ser amigo, menos para ser elegido porque sería un mal ejemplo para la niñez, la juventud, la sociedad y humanidad en general.
Ser elegido o ganar gracias a la mentira, por ser adicto a ella, no es nada meritorio ni honorable —fruto del árbol prohibido—. Y así saltan las preguntas: ¿qué se oculta en cada mentira?, ¿por qué mienten los golpistas?, ¿para qué mienten los políticos?, ¿qué quieren los mentirosos? Porque la mentira de los políticos está destinada a engañar a millones de personas, deliberadamente; lo cual hace ver que tienen miedo a la libertad del pueblo que en todas las elecciones le dio la victoria al MAS-IPSP, por eso vale la pena leer El miedo a la libertad, de Erich Fromm.
Los abogados, fiscales y policías penalistas y criminalistas, y los psicólogos forenses tienen que identificar a qué perfil criminal pertenecen los mentirosos y decirnos cuál será su final porque la mentira no vale nada, sólo sirve para pedir perdón y el propósito de la vida no es mentir para engañar ni ser perdonado e impune; situación que invita a leer Hombre mediocre, de José Ingenieros.
En consecuencia, es necesario hacer fuerza común para luchar contra la mentira, para evitar nueva convulsión social seguida de golpe de Estado, masacres, ejecuciones sumarias, violaciones a los derechos humanos, asesinatos y otros delitos, que se cometieron en el golpe de Estado de 2019 y durante el gobierno de facto de Jeanine Añez, plagado de mentiras y corrupción; por ello, la mentira debe ser sancionada ejemplarmente en el Código Penal, modificando los delitos de “calumnia”, “propalación de ofensas”, “injuria” y “difamación” tipificados en los Arts. 283, 285, 287 y 282, con penas irrisorias que incitan a mentir todos los días impunemente, sabiendo que el MAS-IPSP está unido más que nunca. (Armando Aquino es abogado penalista)



