Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 30 de marzo de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Ayer el MAS celebró sus 27 años con un acto en la ciudad de Oruro, donde absolutamente todos los dirigentes que hicieron uso de la palabra gritaron que su partido se encontraba más unido que nunca, como intentando exorcizar al Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos.
Pero las sentencias de unidad no consiguieron que pase inadvertido un momento que dijo más que las palabras. Fue cuando se encontraron al inicio del acto el jefe del partido, el Presidente y el Vicepresidente. Evo Morales dio un abrazo a Luis Arce e intercambió algunas palabras, mientras que apenas extendió la mano a David Choquehuanca y se dio la vuelta.
Posteriormente, ya durante el acto, Choquehuanca no parecía muy cómodo y no hizo uso de la palabra, pese a su larga trayectoria dentro del partido oficialista.
Y es que los gritos de unidad no pueden esconder este distanciamiento. El fin de semana, mientras Choquehuanca advertía de divisionistas en su partido y llamaba a la renovación, Morales aseguraba que lo que hay son traidores y no división y celebraba haber sido ratificado como “líder indiscutible”.



