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Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 24 de marzo de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Es tan grande el poder de los cocaleros de Chapare en el país que no toleran que uno de los ministros de su partido diga que hay diputados que se enriquecen con la coca. Ni siquiera les importa la aclaración, la disculpa y la posterior explicación privada que les dio el ministro de marras y que consideraron insuficiente, porque ahora lo que han decidido es interpelarlo.
¿Qué fue exactamente lo que dijo el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, que molestó a los cocaleros y a su propio presidente y jefe del MAS, Evo Morales?
“Hay gente, dirigentes, diputados, que se están llenando los bolsillos… Hay gente que tiene tres, cuatro, cinco, hasta ocho hectáreas y son los primeros en conseguir permiso para sacar la hoja de coca, y sabemos quiénes son esos dirigentes, esos diputados. A esa gente hay que empezar a controlarla, para que la gente que está en su guacho y que con el sudor de su frente con esa plata haga estudiar a sus hijos, cure la salud de su familia y puedan llevar el pan de cada día a su hogar”.
Esa fue la frase que dijo el ministro el fin de semana en un acto público en La Asunta, donde sostenía una reunión para coordinar tareas de erradicación de cultivos excedentarios, y donde dio un extenso discurso de 24 minutos con conceptos elogiosos a los cocaleros de Yungas.
De inmediato la primera reacción surgió en Chapare, donde el propio Evo Morales y las seis federaciones de cocaleros de esa región hicieron un pronunciamiento en el que compararon a Del Castillo con los exministros Arturo Murillo y Carlos Sánchez Berzaín, y le exigieron que en un plazo de 24 horas entregue pruebas de sus “temerarias acusaciones”.
En el mismo documento, consideraron al ministro Del Castillo como un personaje de la derecha sometido a la DEA y que actúa con un plan para dividir al MAS.
Antes de que pasen 24 horas, el ministro de Gobierno salió a aclarar por sus redes sociales que con sus expresiones de La Asunta se refería a un diputado de la región de Yungas y que “en ningún momento se habló del Trópico, donde no existe la producción por hectárea”. También negó su vinculación con la DEA porque, dijo, hace más de una década que no existe ningún tipo de coordinación con el organismo antidroga de Estados Unidos.
Pero ni siquiera el cierre de su mensaje con un efusivo “¡Kawsachun coca!” fue suficiente ni con eso logró convencer a los cocaleros de Chapare.
Después, Del Castillo se reunió dos horas en un encuentro reservado con legisladores del MAS, donde les dio una amplia explicación de sus expresiones. Al finalizar la reunión, el jefe de bancada del MAS, Gualberto Arispe, dijo que tras evaluar los informes del ministro, senadores y diputados de su partido decidieron interpelarlo, porque la explicación no fue satisfactoria.
El incidente con el ministro Del Castillo es una de las facetas de las evidentes pugnas internas en el partido de gobierno, al extremo que el presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca salieron a pedir que se mantenga la unidad del partido y que “dejen de pelear” en lo que ellos llaman el instrumento político.
“Nos quieren dividir a través de las redes sociales… Nos quieren dividir, algunos de la izquierda, otros de la derecha”, alertaba Choquehuanca en un acto con ayllus y markas en el municipio de Bolívar, del departamento de Cochabamba.
Si no hay un acuerdo interno, las pugnas terminarán por demostrar quién tiene más fuerza en el partido de gobierno: si Evo Morales, los cocaleros de Chapare y sus legisladores, o el presidente Luis Arce y su equipo de ministros. Hasta aquí, los hechos han venido mostrando que el poder no está en la silla, sino detrás de ella. Habrá que ver si en este caso también



