Medio: El País
Fecha de la publicación: viernes 18 de marzo de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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El censo no es un instrumento político, es un instrumento vital para la planificación de políticas públicas que aborden los problemas de la gente, pero no todos parecen opinar lo mismo
- Redacción Central / El País
- 18/03/2022 01:57
El asunto ya empezó mal cuando las autoridades responsables iniciaron la gestión negando la posibilidad de realizarlo este 2022. Visto lo visto, solo hubo negativa porque fueron los cívicos cruceños los que recordaron que se debía hacer.
Tras la intermediación del propio presidente Luis Arce, hubo un cambio de criterio y se garantizó la realización del censo, que ya tiene incluso fecha: el 16 de noviembre. En esas, el Instituto Nacional de Estadística (INE) se ha puesto a trabajar con su habitual fanfarria que acaba restándole credibilidad. De momento prevé hacer una boleta inteligente y agilizar los plazos cartográficos con ayuda de los municipios, y lo cierto es que capaz alguien se ha dormido demasiado en esto de los preparativos.
Ahora, en las filas de la oposición y sobre todo en los departamentos no alineados al poder central, ya han empezado a lanzar el argumentario para descalificar la acción, aun sin saber qué realmente se está cocinando y obviando que el Fondo de Población de la ONU, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Cepal y Fondplata componen la comisión de expertos en tema censal que colabora con el INE, porque de la calidad de ese levantamiento de datos dependen muchas inversiones a nivel internacional.
El censo no es un instrumento político, es un instrumento vital para la planificación de políticas públicas que aborden los problemas de la gente, que precisamente se verbalizan en la boleta censal y que por eso hay que rellenarlo con toda la sinceridad y sin excusas ni recelos, pero desde luego, se van a dar.
Lo que subyace es la primera y elemental aplicación práctica de los datos que levanta el INE: el reparto de recursos, porque lamentablemente todavía se sigue priorizando la cantidad sobre otros criterios más necesarios, como el de pobreza, para colocar la distribución que en todo caso parece más fácil, pero no más justa.
En esa carrera por ser muchos nadie quiere “perder”, como si esto fuera un partido de fútbol, y es que nadie puede olvidar ese disparatado momento en el que se corrigió el dato origina en el que La Paz volvió a superar a Santa Cruz como el departamento más poblado un año después de dar los resultados preliminares. Tarija también perdió varias plazas respecto al original, donde superaba a Oruro.
Una de las principales preocupaciones de los alcaldes del oriente es que se reduzca la movilidad con muchos días de antelación para evitar lo que consideran una práctica recurrente: retornar a su comunidad de origen para el censo a pesar de estar bien arraigado en su lugar de acogida, que es donde vive y consume servicios. Esto pasó hasta en Padcaya, y si esto sucede, las capitales de todo el país serán las más penalizadas, así como los departamentos que tradicionalmente reciben migrantes nacionales.
Estamos todavía a mucho tiempo como para poder organizar las cosas con calidad y efectividad, algo que le compete al INE, pero que también requiere del compromiso de todas las autoridades. Ojalá esta vez sí estemos a la altura



