Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 14 de marzo de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Los primeros síntomas datan de fines de 2019, cuando la crisis social originada por la ambición prorroguista de su jefe nacional dividió al Movimiento Al Socialismo al menos en tres grupos: los que huyeron dejando a sus bases a pelear en las calles, los que optaron por desaparecer del escenario político para cuidar el pellejo y los que se quedaron a defender su proyecto haciendo frente a un gobierno antagónico.
Dos años después, el partido que por más de una década mantuvo su cohesión bajo la figura de Evo Morales se encuentra fragmentado y ya comenzó a sentir los dolores del desprendimiento que podría acabar en una seria fractura en las próximas elecciones nacionales.
Esa posibilidad fue advertida la semana pasada por el exvicepresidente Álvaro García Linera durante una entrevista con una agencia internacional. La denominó “fragmentación popular” y explicó que se expresaría en dos facciones, una encabezada por Morales y otra por el presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca.
“Teóricamente, tienen la posibilidad (Arce y Choquehuanca) de que pudieran plantear su candidatura el 2025 y tienen todo el derecho a hacerlo”, dijo, luego de identificar una separación entre el “liderazgo político y estatal” de Arce y Choquehuanca, y el “liderazgo social” de Morales.
Fue la primera vez que García Linera habló sobre la posibilidad de que Arce busque la reelección, ya que dentro del MAS fue considerado una especie de presidente de transición, que tendría que preparar el terreno para el retorno de Morales al poder. Hay que recordar que Arce fue candidato porque Morales así lo decidió cuando se encontraba en Argentina, pese a que las bases de su partido habían decidido por Choquehuanca.
Tal vez en principio ése fue el papel asignado a Luis Arce, pero a estas alturas ya hay sobradas razones para pensar que no está decidido simplemente a preparar el terreno para que otro lo ocupe, cuando puede disfrutar de él otros cinco años.
Por ejemplo, en principio Arce tuvo el cuidado de no usar su imagen en las obras gubernamentales, pero luego sus fotografías comenzaron a aparecer en todo lado; luego, y quizá la señal más clara, fue que no tomó en cuenta los pedidos de Morales para ajustar su gabinete. Y recientemente, inauguró las labores de erradicación de coca en territorio controlado por Morales, sin Morales, quien luego ofreció una conferencia de prensa en la que pidió al Gobierno más recursos para la lucha antidrogas.
Además, las batallas internas entre los seguidores de Morales y Choquehuanca son cada vez más virulentas y líderes como Eva Copa, que dejaron al partido molestos con el bloque evista, se acercan a Arce y Choquehuanca, lo que lleva a pensar que no está descartado que el “liderazgo estatal” pase a ser una opción alternativa al MAS de Morales.



