Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 07 de marzo de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Retorno después de una corta pausa y lo hago para referirme a la invasión de Rusia a Ucrania, que al margen de los devastadores efectos para la paz mundial, se está convirtiendo, además, en un verdadero tsunami para la izquierda, particularmente aquella que luego de sufrir los efectos de la caída del Muro de Berlín se rindió ante los proyectos populistas impulsados por autócratas nuevos ricos e inescrupulosos que han tomado el poder en varias regiones del planeta.
Como sostienen muchos analistas, se trata, en general, de proyectos antidemocráticos e “iliberales”, que pueden presentar tanto posiciones “progres” como, sin ningún problema, conservadoras.
Los une la ambición de mantenerse en el poder a como dé lugar y una retórica “antiimperialista”, particularmente, antiestadounidense. Lo demás no importa. Unos serán pro derechos iguales entre hombres y mujeres, otros seguirán apaleando mujeres; unos aceptarán matrimonios igualitarios y otros seguirán persiguiendo homosexuales; unos serán profundamente religiosos y otros anticlericales. Y a medida que se van prorrogando en el poder, recurren cada vez más a una radical represión en contra de su población.
Tienen a su favor haber cooptado ciertos intelectuales y periodistas dándoles la misión de reescribir la historia sin pudor alguno, como, en la actual confrontación, los justificativos a la invasión Rusia a Ucrania que difunden profusamente. En nuestro caso, las narrativas sobre los cambios producidos en Bolivia a partir de la ascensión al poder del MAS o la trasformación de una fuga y un intento de convulsionar el país con un supuesto golpe de Estado.
En ese contexto es casi imposible debatir, porque al momento de presentar argumentos los aliados de estos proyectos, con honrosas excepciones, solo denigran, descalifican y, los que saben, mienten.
Para peor, el MAS y su jefe, y, por tanto, el gobierno, desconociendo nuestra historia, han cometido una peligrosa gafe al apoyar a Rusia y presentarla como víctima de EEUU y la OTAN, y al abstenerse de exigir a Rusia que abandone Ucrania, olvidan que la pérdida del Litoral y del Acre fue, precisamente, por la invasión de dos potencias a nuestras tierras.
En fin, es difícil prever en qué terminará esta agresión. Lo cierto es que no hay espacio para el optimismo. Pero, si como en otras oportunidades el mundo se libera de una guerra planetaria y la humanidad acuerda volver a construir un mundo mejor, nuevamente deberemos recoger el desafío de generar incluyentes sistemas de convivencia que permitan vivir con certezas y en paz.
Lamentablemente esa lógica incendiaria y poco seria afecta también a un amplio sector de la oposición boliviana, como se puede observar en medios y redes sociales.
Además, seguramente deberemos pensar en nuevos paradigmas político-ideológicos a partir de reflexiones sobre lo que está ocurriendo, previo proceso de redignificación de la labor intelectual, escenario que será difícil de encarar porque lamentablemente, en el país y en muchas latitudes, la mezcla de fanatismo, intereses y poder, más una sobredosis de soberbia insultante, es letal y produce consecuencias funestas.
Los desafíos apabullan y no es suficiente, para sobreponerse, haber tenido una corta vacación.
Juan Cristóbal Soruco Quiroga es periodista.



