Medio: El Diario
Fecha de la publicación: jueves 03 de marzo de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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La invasión rusa a Ucrania rompe la paz mundial y no es utopía que pueda extenderse a Europa, a los Estados Unidos y a otros países como Canadá, Irán, China, Japón, transportándonos a una Tercera Guerra mundial. La nube negra nuclear envolvería fatalmente al planeta, sepultando muy posiblemente a la especie humana. Ese es el riesgo provocado irresponsablemente por los delirios de grandeza de Vladimir Putin. Se ha denunciado que su ambición quedaría incompleta por la restitución de los territorios de la ex Unión Soviética, pues, pretendería retrotraernos al Imperio ruso que arribó hasta Siglo XIX. Este plan abarcaría muchos estados hoy independientes y que son parte de la Unión Europea.
Putin esgrime una serie de supuestos argumentos falaces a modo de justificación de sus acciones bélicas. Dice que Ucrania históricamente no fue un país consolidado. Añade que busca acabar la opresión contra la población rusa en el interior de Ucrania o de habla rusa. La considera una “cabecera de puente” para presuntas ofensivas de la OTAN y que es imperioso alejar ese peligro. Además, dice, proponerse “desnazificar” el gobierno del presidente Zelensky.
Para iniciar su aventura, calculó cuán importante podría ser la reacción de la OTAN y parece haberse convencido de que, como ocurre ahora, no llegaría a involucrarse militarmente. Quizá no evalúo adecuadamente la profundidad de las previsibles sanciones europeas estadounidenses, económicas y financieras. Estas son harto contundentes para la economía rusa, sin embargo, Moscú acumuló suficientes reservas que obviamente no tienen proyección indefinida.
De cara a la agresión bélica, el Gobierno presenta una vez más a Bolivia como un país a contra ruta de la mayoría internacional que es contraria a la invasión. Mediante una declaración anodina, la Cancillería aboga por la paz y dice que constitucionalmente el Estado Plurinacional es pacifista. Si bien es así, la misma Constitución rechaza el uso de la fuerza y de las armas entre las naciones, como sucede al presente. Semejante posición es inocua frente a un conflicto de graves consecuencias y se coloca en el límite de la complicidad. La Cancillería olvida que nuestro país fue víctima a agresiones de conquista, al extremo de quedar enclaustrado sin acceso al mar.
No son raras las actuaciones de los representantes masistas ante las Naciones Unidas y la OEA, sumando además distintos escenarios. En estos organismos, en nueve oportunidades los validos de Evo Morales y de Luis Arce votaron a favor de hechos anti democráticos de las dictaduras totalitarias.



