Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 27 de febrero de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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La visita de García Sayán ha producido pequeños cambios. El que a mí me resulta más significativo es que el ministro Lima, a quien no se lo ve proclive a sonrojarse, ha debido quedar con la sangre en el ojo; afecto como es a citar a sus “amigos” como cuando mencionaba a Blattman como su maestro; refiriéndose a García Sayán dijo: “Es la primera vez que tenemos un Relator en el país, visitándonos para entender cómo funciona el tema de la justicia, cómo vamos a encarar el proceso de reforma de la justicia que es uno de los objetivos de su visita y analizar el contexto de lo que ocurre actualmente para ayudarnos desde la perspectiva internacional a manejar el concepto de independencia judicial”. Le faltó poco para decir que el relator iba a exportar el modelo boliviano a todas partes. Una derrota en código diplomático. Tampoco han faltado voces augurando fracaso, promoviendo odio chauvinista y en algunos casos sospechas, con algún fundamento de que García Sayán venía políticamente alineado con los repetidores del cuento del golpe. Por eso mismo tiene valor lo que señala el informe preliminar.
La visita, también, favoreció la visibilidad de una constelación de actores impulsores de la reforma. Y eso también es importante. Marca un momento importante en la defensa de los derechos humanos en Bolivia y para la reforma de la justicia por varias razones: en primer lugar porque para concluir que la justicia “está alejada de la gente” hubiera bastado que lea los periódicos, pero fue importante recoger testimonios de primera mano. Todo le estalló en la cara. Un feminicida liberado gracias a un consorcio de abogados, el asesino de Marcelo Quiroga Santa Cruz prófugo, la destitución de jueces corruptos, los conflictos entre los guarayos donde por enésima vez el MAS divide a las organizaciones sociales, crisis al interior del partido de gobierno, corrupción de militares y siempre la inefable Lidia Patty pidiendo castigar a alguien. Ni qué decir del Ministro de Gobierno y la Policía que parecían escobilla nueva. Bolivia en su esplendor. También pudo constatar la detención arbitraria y el acoso de los grupos de choque masistas contra Jeanine Añez, quien sufre tortura psicológica y arriesga su vida. La semana de García Sayán ha sido un paseo por el infierno relatada en el lenguaje lacónico de la diplomacia. En segundo lugar, la visita ha permitido que juristas independientes, políticos democráticos y representantes de la sociedad civil puedan coincidir y amplificar sus propuestas de reforma todas muy valiosas. En tercer lugar, mencionó dos problemas medulares en Bolivia como son la falta de acceso la justicia de las mujeres que sufren violencia -el mejor indicador del desastre- y la justicia indígena tan venida a menos.
Ni el ministro ni el relator mencionaron esa encrucijada construida con esmero por muchos y que nos tiene paralizados a todos. El Tribunal Constitucional mantiene la espada de Damocles de la reelección indefinida como derecho humano y ha convencido a muchos que, por corruptos que sean los magistrados, no la pueden derogar porque abriríamos las puertas de otro infierno donde se sucederían otras derogaciones. Si se deroga, morimos y si no, también. Cómo salir de ese dilema y de todas las paradojas que nos colocan mal sin ellos y peor con ellos, obliga a pensar necesariamente en la movilización ciudadana para que quienes hoy se benefician de la judicialización de la política, se sienten a negociar y a escuchar las propuestas en curso. Mientras dejemos que jueces, magistrados y fiscales tengan las llaves de las reformas deberemos andar con el Jesús en la boca. Pero quien sabe, no tendremos que esperar para actuar hasta que llegue, en junio, el informe final. Depende de nosotras.
Sonia Montaño Virreira es socióloga feminista.



