Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: martes 01 de marzo de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Este año se realizará un nuevo censo de población y vivienda. Sin embargo, muy poco se habla sobre este tema. Quizá lo hagan los especializados. Por ello intentaré desde esta mi columna “Atando Cabos” verter algunos criterios, muchos de ellos críticos a lo que se está haciendo sobre este evento para que llegue más a la población no especializada y la foto no salga movida. Esta actividad estadística es quizá el mayor esfuerzo para contar con información que realiza un país que servirá para el diseño de las políticas económicas y sociales.
El 21 de julio del 2021 se anunció que el 16 de noviembre de este año se volverá a efectuar un censo de población y vivienda. Desde el anuncio de su realización lo único que conocemos es que está financiado con un préstamo del Banco Mundial, pero no se dijo cuánto costará. El último censo realizado en el año 2012 costó alrededor de 55 millones de dólares financiado con un préstamo del BM.
Hasta el momento solo se hizo el anunció y se presentó el Decreto Supremo 4556 que instruye la realización del censo en la fecha indicada y no se ha sabido nada más. Es entendible que las actividades administrativas del censo no son de interés del público en general, pero el silencio total parece que no es un buen augurio. No sabemos cómo se hará la cartografía y ni qué personal lo hará.
Según los órganos especializados de Naciones Unidas (UNFPA), el censo de población “es un proceso de recolección, acopio, evaluación, análisis y difusión de datos demográficos, económicos y sociales en un momento específico relacionado con todas las personas, hogares y vivienda en un país o de un área bien delimitada de un país”.
No todos los censos que se realizaron en Bolivia se llamaron de población y vivienda. Los dos primeros, en 1831 y el de 1900, se los denominaron únicamente censos. La preocupación principal fue saber cuántas personas existían en el territorio nacional.
En 1950 se hizo otro censo, en este se amplía las expectativas, se indaga no solo sobre cuántos habitantes éramos, sino también se busca conocer la distribución espacial de la población y recoger información sobre las características sociales y económicas. Se incorporan preguntas relativas a la vivienda. Luego se registraron cuatro censos más, los mismos que se denominan censo de población y vivienda. Se realizaron los años: 1976, 1992, 2001 y el último en 2012.
En 1992 la Central Obrera Boliviana (COB) se opuso al censo de población y vivienda, pero no le llegó a quitar la credibilidad a los resultados. En el último se pretendió incluir algunas preguntas a las que muchos consideraban que eran de contrabando, lo que gatilló un debate entre el gobierno y la sociedad civil. Se pretendió que los ciudadanos se caractericen étnicamente sin haber agotado antes el debate sobre los cambios en la identificación étnica en Bolivia. Los perdedores de este debate fuimos todos. Al parecer el censo salió mal o cuando menos el censo perdió credibilidad.
Se dice que el censo es una foto del país en un momento determinado, esta vez será en noviembre. Pero en los últimos censos las fotos salieron movidas, pues mucha gente que vive en las ciudades volvió a sus pagos, comunidades o cómo se los llame en las distintas regiones para que sus pueblos no estén desiertos o deshabitados.
Esta foto movida tiene grandes repercusiones debido a que los recursos económicos de las regiones y municipios se distribuyen de acuerdo al resultado del censo. En los últimos años se discutió sobre el destino de los recursos públicos, se lo denominó “Pacto Fiscal”. Una de las razones fue porque las regiones y municipios después de 2012 registraron movimientos migratorios de campo ciudad y de ciudad a ciudad, provocando concentración poblacional en algunas regiones y municipios, por ello se buscaba más recursos para cumplir con sus obligaciones. Por ello procuremos que la foto no salga movida.
Creo que debemos exigir información sobre este evento para no ser sorprendidos un mes antes como ocurrió en el último censo.
Rodolfo Eróstegui Torres es experto en temas laborales



