Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 23 de febrero de 2022
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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Ni en la vida cotidiana, ni en la política se debe caminar poniendo solamente el espejo retrovisor como el único consejero que señale el camino a seguir, pues eso induce a hundirse en los agravios pasados, a no levantar la cabeza para mirar el horizonte, lleva también a aferrarse a los odios de nuestros antepasados; todo eso es como poner sal a las heridas y conduce a vivir dentro de la amargura. El odio y la mirada solo puesta en el pasado impide avanzar con esperanza hacia el futuro; el mundo avanza y nosotros debemos ir con él, mirando siempre hacia adelante, lo cual no impide desconocer la historia. El odio no es buen consejero, conduce a falsear la realidad, impide un conocimiento sano de la vida.
Los regímenes que se basan en la lógica amigo-enemigo, ésos que buscan eliminar al enemigo, al diferente, al que piensa distinto, no solo viven dentro de una premisa política equivocada, sino que a ésta le suman el odio en sus acciones políticas cotidianas. Eso de encarcelar a los neoliberales, denostar a los liberales, enjuiciar a los que opinan de manera diferente al poder, de quitar el empleo a los “pititas”, más que impulsar un juicio analítico sano, refleja que el poder camina solamente impulsado por el odio y por visiones no incluyentes. Los países se construyen con el aporte de todos, cada sociedad es multicultural, multiétnica, compuesta por diferentes, son todos esos diversos los que tienen que poner el hombro para generar visiones de futuro incluyentes donde todos tengan cabida. Todo gobierno, una vez que ha sido electo, lo es de todos, no solamente de quienes votaron por su candidato, ni es únicamente de los militantes del partido ganador, un Presidente es de todos los ciudadanos, no es correcto ni sensato que él pretenda gobernar sólo para sus allegados.
Pero, la realidad es dura, pues algunos políticos, en especial cuando llegan al poder, creen que su deber es educar en el odio a sus militantes, usan el poder para adoctrinar, para llenar de odio las mentes de los niños y de los jóvenes, eso lo tratan de convertir en reforma educativa, en libros de texto donde se destila odio con base en mentiras. Falsean la historia para impulsar el odio de sus militantes; distorsionar la historia no tiene nada que ver con nueva y mejor macro visión política, no, nada de eso, sólo se funda en intereses personales que lo único que buscan es mantener el poder a toda costa. Es que ¿no es eso el falaz discurso del golpe de Estado? éste no hubo, pero el poder, el MAS, tratan de instalar este relato distorsionador de la historia reciente, con el único objetivo de habilitar a Evo Morales como candidato a la presidencia
En ese relato se reproduce el gobierno del odio que construyó el MAS desde que llegó al poder. Junto al relato están las acciones políticas concretas que muestran saña, odio, misoginia desde el Estado, todo eso expresa la política del gobierno al tener encarcelada a Jeanine Añez. No se olvide que hasta García Meza se defendió en libertad en un juicio de responsabilidades, cosa que se le niega a la Ex Presidenta. El falso relato olvida la cobardía del que huyó y derrama odio cotidianamente para recuperar el poder; expresa cobardía del que recibió salvoconducto otorgado por el gobierno de Añez para salir del país porque que tenía cáncer. Todos los valores humanos son olvidados por la máquina del poder. El relato del golpe de Estado con su odio encendido es sólo para habilitar como candidato a presidente a un dirigente de los cocaleros del Chapare, lugar donde el 95% de la coca va al narcotráfico.
Mientras tanto, Bolivia está sumida en la podredumbre de la justicia, con jueces y fiscales cuya única tarea es apresar a la oposición y ser los beneficiarios de la corrupción, de esa justicia que dio acción de libertad a Jeanine Añez para que la atiendan en el Hospital General, pero que a la hora, por el influjo del poder, borró con el codo lo que hizo con la mano. Vivimos el retorno a la pobreza de millones de bolivianos, pues sin boom de precios de materias primas ya no hay “milagro económico”.
Los bolivianos queremos democracia, estamos cansados de un gobierno del odio, deseamos mirar adelante sin estar anclados en la mirada del retrovisor.
Carlos Toranzo es economista



