Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: martes 22 de febrero de 2022
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Parece ocioso andar buscando pruebas de que en Bolivia no hubo golpe de Estado en 2019, pero como el MAS se ha empeñado en instalar esa posverdad para justificar el encarcelamiento de los opositores, no queda otro camino que desentrañar los hechos y releer los libros que recogieron los sucesos antes de que se creara el libreto de la venganza.
Lo curioso del caso es que al menos dos libros oficialistas, uno firmado por el propio Evo Morales y otro por el escritor Alfredo Serrano Mancilla, derrumban la teoría del golpe de Estado porque dejan establecido que el expresidente decidió renunciar antes de que los militares se lo pidieran.
Estos textos, hechos públicos recientemente, coinciden con una crónica publicada por el periodista Raúl Peñaranda en el libro La revolución de las Pititas, editado en diciembre de 2019, un mes y medio después de los sucesos.
El libro de Serrano Mancilla, titulado Operación rescate, contiene una entrevista al exvicepresidente Álvaro García, en la que revela que él mismo le comunicó a la expresidenta argentina Cristina Fernández, a las 10 de la mañana del 10 de noviembre de 2019, que todo ya estaba decidido y que Morales renunciaría. El Alto Mando Militar sugirió la renuncia de Morales a las 15:48 y el expresidente dimitió desde el Chapare a las 16:50.
“Esa misma mañana me llama Cristina, a eso de las 10:00, y me pregunta cómo está la cosa. Le digo: ‘Hola, compañera Cristina, las cosas ya están definidas, Evo va a renunciar”, se lee en el libro.
Entre tanto, en el libro de Morales, titulado Volveremos y seremos Millones, el expresidente cuenta que “el domingo después de reuniones, debates, yo tenía otra reunión en la zona del trópico de Cochabamba. Pero con Álvaro hablamos así. Para evitar tanta agresión, tanta humillación. Para que no sigan quemando las casas, como la de mi hermana, las de los familiares. Decidimos: Vamos a renunciar para evitar tantos hechos de sangre”.
Qué mayor testimonio que el del propio Morales que indica que decidió renunciar por su propia voluntad luego de que se conociera el informe preliminar de la OEA en el que se establecía que los resultados electorales habían sido manipulados a su favor.
Y finalmente, la crónica de Peñaranda relata que Ricardo Paz y José Antonio Quiroga, entonces responsables de la campaña de Comunidad Ciudadana, se reunieron después del mediodía del 10 de noviembre con Manuel Canelas y la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, quienes anunciaron que Morales había decidido renunciar. Un par de horas después se produjo el comunicado de las FFAA.
Quien quiera oír que oiga, quien quiera leer que lea, pero los jueces que juzgan a Jeanine Añez y a los militares están obligados a hacer justicia con los hechos y no con el dictado oficialista como está ocurriendo actualmente.



