Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: lunes 21 de febrero de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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La ONU se ha convertido en un organismo inocuo desde que los gobiernos, especialmente de las grandes potencias mundiales, dejaron de financiarla debido a desencuentros mundiales y a los escandalosos casos de corrupción en los que se ha incurrido en esta institución. Son las grandes corporaciones privadas y organismos no gubernamentales los que con sus aportes mantienen a la ONU y consecuentemente esta responde a los intereses de sus nuevos financiadores.
Diego García-Sayán, político ampliamente conocido en Perú, es relator de la ONU y se dice que ha llegado a Bolivia para conocer la más dura crisis judicial de la historia nacional.
Es una infamia que hoy, aprovechando la crisis judicial, surjan viejos políticos tratando de colmar sus ambiciones personales, políticos que vivieron brincando de partido en partido, de izquierda a derecha y viceversa adoptando luego posiciones pilatunas de palabra pontifical; son aquellos reaparecidos “izquierdistas” que cogobernaron con el neoliberal Sánchez de Lozada ubicando como cuota política a uno de sus exdiputados en el cargo de Magistrado del Tribunal Constitucional.
Son estos los que nos hablan de reformar la justicia. Saben que para ello hay que reformar la Constitución, debiendo para esto convocarse a referéndum mediante iniciativa ciudadana con la firma de al menos veinte por ciento del electorado, con cuyo motivo realizarán campaña y es ahí donde pescarán militantes para resucitar su partido; es decir, la reforma judicial para estos es una magnífica oportunidad para ganar espacios de poder, son genios que poseen la fórmula mágica para lograr la independencia judicial, peregrinarán por los medios de comunicación y harán campaña.
De efectuarse un referéndum, este legalmente deberá ser controlado por el Órgano Electoral, instrumento al servicio del masismo: se realizaría con el mismo padrón electoral y consiguientes vicios que han dado lugar a los sucesivos fraudes electorales, con lo que la “reforma judicial” sería otro gran fraude.
Otros, los ingenuos, le piden al Ejecutivo que deje de controlar al Judicial y es como pedirle a alguien que se cercene la cabeza, es exigirle al masismo que renuncie al poder, cuando la justicia es su brazo coercitivo y es su resguardo de impunidad y el Órgano Electoral es el que le sirve para manipular el voto. El Ejecutivo también pretende efectuar cambios en el sistema judicial, pero para ampliar su poder total.
Todo esto no quiere decir que la independencia de la justicia esté perdida. Si de verdad se quiere recuperar la democracia, cuyo pilar fundamental es la independencia judicial, el requisito sine qua non es el de lograr la independencia del Órgano Electoral a fin de garantizar el respeto del voto ciudadano en un referéndum de reforma constitucional; cumplido este requisito, recién podrá efectuarse una reforma judicial debiendo excluirse a los politiqueros y a los que ya dejaron huellas en la administración de justicia, recordando que existen abogados jóvenes, honestos y altamente capacitados, que rehúsan ocupar cargos jurisdiccionales para no manchar sus nombres ni sus conciencias. A los antiguos habrá que colocarles medallas de oro en su pecho.



