Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: viernes 18 de febrero de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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Hace sólo dos semanas comentábamos el funcionamiento cada vez más preocupante de la Justicia en nuestro país. Y ahora nos vemos obligados a seguir con ese desagradable tema, ya que el sistema de justicia sigue empeorando (aunque parecía que ya no era posible).
Nos enteramos de que el senador Hilarión Padilla se ha comportado como violador y no le pasa nada, y parece que no es el único (¿dónde está la Justicia?). Y cuando parece que la Justicia funciona, es de manera muy peculiar. Ahí está el caso del dirigente Paulino Camacho Vedia, culpable de graves delitos (como intento de homicidio) que como gran cosa va a estar 180 días en la cárcel de Okinawa (mientras en la de San Pedro, que tiene capacidad para 80 presos, se asfixian más de 3 mil). Cierto que de esto el sistema Judicial no es directo responsable. Pero sí lo es cuando el Presidente Arce inventa un “delito” por el que se encarcela a dos militares (con juicio abreviado) y por supuesto cuenta con la obediencia de los jueces de turno.
Mientras tanto en la cárcel de San Pedro se utiliza la asfixia y la electrocución para extorsionar a los presos (contando para ello con la absoluta falta de moral penitenciaria, que se incrementa con el hacinamiento, la corrupción interna y las pugnas entre mafias que se van conformando en dicho centro). Por cierto, el dirigente cruceño Rómulo Calvo tiene la suerte de no estar sometido a dicho régimen, sino que disfruta de detención domiciliaria.
Y el Poder Ejecutivo ¿qué hace al respecto? En teoría no puede hacer nada porque el Poder Judicial es independiente. Sin embargo, el Ejecutivo, cuando le conviene, sí participa en la toma de decisiones judiciales. Tal es el triste caso de la ex Presidenta Jeanine Áñez, que actualmente se encuentra en la cárcel de Miraflores ¡acusada de golpe de estado!!! No se trata de defender la gestión de la Sra. Áñez, que evidentemente no estaba preparada para ejercer ese cargo (como lo muestra la falta de criterio con que designa ministro a ese señor Murillo, que no sólo no estaba preparado para el cargo, sino que demostró que ni siquiera sabía robar).
En este mismo periódico un columnista exagera cuando compara a la Sra. Jeanine con Atahuallpa y con Túpac Amaru. Pero no es ése el tema, no se trata de enjuiciar a la Sra. Áñez por incapacidad de gestión (cuántos ex presidentes tendrían que estar presos, si ése fuera el tema). El tema es que se la mantiene presa (y en estado de coma) acusándola de “golpista”, y de esto no es inocente, ni mucho menos, el actual Presidente. Jeanine no estaba preparada para la Presidencia, pero tampoco la buscó. Se enteró por la prensa de que le tocaba asumir el cargo por la renuncia de todos los demás que podían ejercerlo. Y lo asumió. No hay derecho a convertirla en víctima de ese colapso del Poder Ejecutivo.
Realmente se entiende que nadie confíe en el Estado y sus poderes, y que se produzcan peleas entre vendedores ambulantes y funcionarios municipales como ha ocurrido en Santa Cruz, y es que no hay autoridades legítimas ni jueces imparciales a quienes acudir. Y es suerte que no nos ocurran cosas peores (como la que ocurrió en Venezuela, donde un operador del Presidente Maduro resultó ser agente de la DEA). Es lo que pasa cuando los que mandan “no saben”.
Realmente podemos sentirnos satisfechos de no estar mucho peor, como Estado. Pero no se puede confiar en la suerte. Tendríamos que preocuparnos seriamente de los tres poderes de nuestro Estado, en lugar de pelearnos por ventajas o privilegios de segundo orden.
¿No lo creen ustedes así, queridos lectores y lectoras?
Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.



