Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 14 de febrero de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Asamblea Legislativa Plurinacional
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El senador del Movimiento Al Socialismo (MAS) Hilarión Padilla Mamani se encuentra recluido desde el viernes en el penal de San Pedro de La Paz, a un paso de enfrentar un juicio oral que podría sentenciarlo por la violación de una joven de 26 años. Y no es el primer legislador (honorable, se les decía antes) con este grave antecedente, existen varios otros y, coincidentemente, son de su partido.
Padilla, minero y suplente de la senadora Virginia Velasco, quien es miembro de la comisión de revisión de los casos de feminicidio y violación que conformó el presidente Luis Arce, fue detenido la anterior semana, cuatro meses después de que un juez dispuso su aprehensión.
De acuerdo a la declaración que prestó la víctima ante el Ministerio Público, ella había trabajado en la campaña del MAS y esperaba lograr un puesto de trabajo. Enterado de ello, el senador, quien tenía amistad con su familia, pidió que ella, que vive en Santa Cruz, viaje a La Paz con la promesa de conseguirle trabajo en el Servicio General de Identificación Personal (Segip) o en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Cuando se encontraron aprovechó para vejarla sexualmente, abuso que luego la mujer contó a su madre al retornar a Santa Cruz y tras lo cual se presentó la denuncia. Padilla se aprovechó de su poder político y de las necesidades económicas de la víctima.
Pero hay otros legisladores que actuaron igual con niñas y hasta familiares. Por ejemplo, en agosto de 2013 el diputado Justino Leaño (MAS) fue sentenciado a 23 años de cárcel por la violación de su hija desde que tenía ocho años. Posteriormente recibió detención domiciliaria y huyó del país.
En enero 2018 el diputado Jacinto Vega (MAS) fue sentenciado a 20 años de prisión por la violación de una menor de nueve años, hecho que ocurrió el 7 de diciembre de 2012 en la localidad de Villamontes, Tarija, en la casa de la abuela de la víctima.
También en 2018, el diputado masista Eugenio Quispe, acusado de haber violado a su sobrina de 15 años, fue aprehendido en Quillacollo y luego enviado a la cárcel de San Sebastián. Un año después fue sentenciado a 20 años de prisión.
En abril de 2021 Galo Bonifaz, exdiputado del MAS y exviceministro de Transporte, fue enviado a la cárcel de San Pedro, imputado de haber cometido el delito de abuso sexual contra su hija. La denuncia fue realizada por la madre de la menor.
Los delitos son personales, cierto, pero tantos casos (hay otros más) deberían llamar la atención al partido oficialista sobre la calidad de sus representantes en el Legislativo.



