Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 10 de febrero de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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La expresidenta Jeanine Añez será sometida desde hoy a su primer juicio oral por un delito inexistente: el golpe de Estado que, según el MAS, fue perpetrado en noviembre de 2019, cuando Evo Morales y todos los integrantes de la cadena de sucesión al mando renunciaron a sus cargos.
La exmandataria está siendo acusada de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes, en un proceso iniciado por el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, con la premisa de que Añez no debió asumir la presidencia del Senado y, en consecuencia, tampoco la Presidencia del Estado.
La investigación avanzó en tiempo récord para los estándares bolivianos (poco más de cuatro meses), mientras la expresidenta está a punto de cumplir un año en prisión. El otro caso por el que se le acusa, denominado “golpe de Estado I”, por el que se le imputa de terrorismo, sedición y conspiración, no ha avanzado con la misma celeridad, pese a que fue el primero que se le instauró. Eso puede deberse a que la comunidad internacional ha observado la tipificación ambigua del terrorismo.
Por eso y porque quería mantener a Añez presa más allá de los seis meses permitidos, el MAS creó el caso “golpe de Estado II”, que es el que ahora llega a juicio. En el trayecto todas las peticiones de Añez han sido negadas, incluso las más simples, como tener acceso a un centro de salud privado en momentos en que su salud se quebrantó.
La expresidenta incluso se autolesionó en la cárcel en la desesperación de no poder acceder a un juicio justo. Y, este miércoles, según dijo su hija Carolina Ribera, se declaró en huelga de hambre.
Lo que correspondería es que Añez, siendo una expresidenta de Bolivia, sea sometida a un juicio de responsabilidades, privilegio al que accedió un cruel dictador como lo fue Luis García Meza. Pero, el MAS prefirió avanzar por la vía ordinaria porque no tiene los dos tercios de votos para autorizar el juzgamiento en el Legislativo. Por eso, prefiere enjuiciarla por la toma del poder en vez de centrarse en los hechos de Sacaba y Senkata, que ya ocurrieron en el ejercicio del mando de Añez.
La defensa ha denunciado al menos seis irregularidades u observaciones en el inicio del juicio, lo que no es de sorprenderse, porque la justicia que hoy sentará a Añez en el banquillo de los acusados es una justicia genuflexa ante el poder o, peor aún, es la misma justicia que libera a feminicidas, asesinos y violadores seriales y que mantiene en la cárcel a una exmandataria por haber asumido su responsabilidad ante el vacío de poder generado por el MAS en noviembre de 2019.



