Medio: Opinión
Fecha de la publicación: martes 01 de febrero de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Un violador y asesino serial sale a las calles en libertad gracias a la decisión de una autoridad corrupta, mientras tanto, hay personas que entran a la cárcel sin tener culpa alguna.
Estos días hemos visto cómo un asesino y violador serial estuvo libre mientras, en otro caso, un payasito acusado de feminicidio estuvo en la cárcel siendo inocente.
Nuestra justicia necesita cambios, nuestra justicia tiene muchos elementos podridos que contagian a tanta gente, y así sucede desde hace muchísimos años. Estamos en un contexto en el que la corrupción golpea de manera directa, sin descaro a quien sufre por justicia.
¿Cuánta gente llora por justicia?, ¿cuántas personas son extorsionadas por obtener justicia? Vivimos día a día conociendo tantos casos y tantos hechos de personas que gastan hasta su último peso tratando de que el responsable de un asesinato vaya a la cárcel. Nos enteramos de que un ladrón, un violador, un asesino o un estafador dejan la cárcel sin cumplir su pena, gracias a los pesitos demás que le pagaron a un corrupto, vemos que la libertad la puede obtener cualquiera con dinero.
No importa que el culpable de un hecho haya causado dolor y tristeza a causa del delito que cometió si igual podrá ser libre soltando unos pesos. Lamentablemente, no interesa que un delincuente sea condenado y menos interesa el motivo de la condena, importa cuánto pueda pagar el delincuente al corrupto para salir.
El caso del asesino y violador serial solo es una muestra en un mar de corrupción. Recuerdo el primer momento en el que se conoció la noticia, muchísima gente escribía al medio en el que trabajo para hacer conocer su reclamo en contra de autoridades de justicia; por un lado, están las manchas negras en los tribunales de justicia y, por otro, los que enlodan las necesidades de la gente en el Ministerio Público.
En Bolivia se habla de cambios en la justicia hace muchísimos años, sin embargo, hasta ahora no llega el tan esperado cambio. Seguimos dando vueltas, con una justicia instrumentalizada para quien tiene dinero y poder, tenemos una justicia para quien tiene la capacidad necesaria en la billetera, para hacerla funcionar o para quien esté en un cargo considerable que pueda generar conveniencia en un momento determinado. Nuestra justicia está podrida, necesita cambios estructurales profundos; tenemos tantas leyes que no se cumplen y tanta corrupción que está por encima del pueblo.
CON LLAJUITA
CLAUDIO ROJAS V.
Periodista y docente universitario
claudiorojasprensa@hotmail.com



