Están ocurriendo cambios importantes, resultado de hechos recientes que deben analizarse como parte de la erosión más antigua del centralismo que caracterizó el ejercicio del poder por parte del MAS durante más de una década y que aún se mantiene, aunque cada vez más lejos de la “dominación consentida” con la que gobernaron en el pasado; se vislumbran nuevas fisuras y hasta grietas a su interior. Lo que ocurra dependerá en gran medida de cuánto la movilización social y la política consigan frenar el abuso de poder que hoy va de la mano de una justicia subordinada y corrupta.
Santa Cruz sigue siendo la región más dinámica desde el punto de vista económico, atractiva para inversionistas y migrantes y por eso mismo, para algunos, en el nuevo “crisol “ de la nacionalidad. Las movilizaciones que culminaron en la abrogación de la Ley 1386 mostraron el papel importante que Santa Cruz ya había jugado el 2019 contra el fraude electoral, esta vez en un contexto de crisis económica y pandemia que han incidido en el cambio del estado de ánimo social que alimentó las protestas. El pacto entre la fracción más fuerte de la élite cruceña y la nueva élite masista no fue suficiente para detener el descontento de propios y extraños ante las medidas del gobierno de Arce. Es que esa alianza también se está rajando en el contexto de la anunciada crisis. Aunque no es el tema de esta columna, habrá que ver cómo actúan los actores políticos ante las denuncias de corrupción que aun son -como se dice- noticia en desarrollo.
Ni tan tan, ni tan poco. Surge algo nuevo pero lo viejo no ha muerto, todo se está transformando y aun no hay claridad hacia dónde vamos. El liderazgo de Santa Cruz plantea interrogantes respecto de su orientación y alcance democráticos y la disidencia de grupos masistas tampoco es irreversible; ni tan vencidos ni tan derrotados.
Lo interesante es ver hechos que están aconteciendo en el resto del país y que no responden ni al poder económico ni al control rentista de los “movimientos sociales”. No hay que dejar de ver lo que pasa en otros territorios, especialmente en el eje central, donde también jugaron un papel la oposición política a través de sus parlamentarios, el Conade, los comités cívicos y las plataformas ciudadanas. Para caracterizar el momento es importante ampliar la mirada hacia esos procesos y otros menos exitosos como las luchas de los pueblos indígenas y la invisibilidad/debilidad de las luchas feministas. En poco tiempo hemos visto impresionantes manifestaciones antigubernamentales como el conflicto con los cocaleros de Yungas quienes luego de una larga disputa por el control del mercado, le ganaron al gobierno.
El pasado martes el cabildo precedido de una masiva marcha en Potosí pidió el cese de la represión, la libertad de Marco Antonio Pumari y todos los presos políticos; la reforma de la justicia y la defensa del litio que es probablemente una de las causas que marcarán el rumbo futuro. De cómo se responda a esas cuestiones sabremos si el país puede reconstruir la democracia y superar la maldición del extractivismo.
La agenda aprobada en Potosí es mucho más que un petitorio regional, sintetiza las demandas democráticas y de justicia nacionales, plantea el debate en torno al modelo de desarrollo y lo hace desde una región que encarna los peores y reiterados vicios de la Colonia, la República y el Estado Plurinacional. El cabildo de Potosí ha permitido la convergencia activa de todos los actores que se oponen al autoritarismo, y que deberán contribuir con una perspectiva que permita un uso sostenible de los recursos naturales , la universalización real de los derechos y la profundización de la democracia. En ese escenario, abigarrado, las mujeres vuelven a mostrar el lado valiente, y se ponen a la cabeza de movimientos y partidos. Es de esperar que cuando retorne la democracia, esto se refleje en igualdad real. Mientras tanto, lo sucedido en Potosí es un aporte a la democratización de las luchas y un ejemplo de cómo se puede liderar recuperando la memoria histórica y perdiendo el miedo.
Sonia Montaño Virreira es socióloga feminista
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