Medio: El Diario
Fecha de la publicación: martes 23 de noviembre de 2021
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
La ciudadanía está siguiendo de cerca el controvertido debate suscitado
con motivo de la renuncia de una vocal del Tribunal Electoral que denunció que
ese órgano del Estado está sometido a presiones de diversa naturaleza de parte
del Órgano Ejecutivo, que trataría de obtener decisiones a su favor e influye
en sus determinaciones, anulando la independencia de acción que le corresponde.
Considerando que esas presiones seguían existiendo, la funcionaria,
elegida como vocal por el Órgano Legislativo, decidió renunciar a su cargo
debió a la falta de independencia del TSE, en carta en la que reiteró sus
afirmaciones.
Entre otros conceptos, la ex vocal sostuvo que “Mis deberes hacia la
ciudadanía se vieron coartados por criterio alejados de lo jurídico que
responden a criterios de oportunidad política y conveniencia partidaria”.
Agregó que “El partido gobernante ha montado un escenario en el que ha tomado
control total de todos los órganos del Estado” y sería preciso desmontar todo
el sistema con que el MAS nunca perderá una elección y se requiere un Órgano
Electoral realmente independiente.
Como se ve, se trata de denuncias de magnitud, pero no es del caso
emitir opinión sobre esas expresiones, pues previamente deberán ser objeto de
investigación judicial o bien de un juicio de responsabilidades, de acuerdo con
la categoría de la ex vocal. No es el momento para ofrecer un juicio definitivo
sobre la cuestión y, entre tanto, corresponde no prejuzgar y atenerse al juicio
público, que es el mejor juez.
Al respecto, se observa que la ex vocal Rosario Baptista Canedo
mantiene invariable su lealtad a la independencia judicial y que ésta es objeto
de presiones e interferencias externas y tiene que someterse al servicio de la
ley. No solo eso, sino se destaca su actuación de honestidad y respeto a la
legalidad, en un ambiente de actitudes indefinidas y amenazantes que buscan
quebrar la moral, uno de los principios fundamentales de todo Estado que se
respeta a sí mismo.
En aras de esa actitud ética, la ex vocal, ante los peligros que la
asedian, no solo ha seguido sosteniendo a brazo partido su opinión y como
confirmación de sus denuncias, ha renunciado al cargo. Es más, no ha dado
muestras de duda, no ha fugado del país y se mantiene inamovible en defensa de
su personalidad de mujer y, por tanto, recibiendo la admiración pública, en un
medio en el que se viola descaradamente principios y valores elementales. De
ahí que, en vez ser criticada, debía ser objeto de admiración, por su ejemplar
actitud ética.



