- BRÚJULA DIGITAL - Doria Medina anuncia que formalizará su alianza política con el presidente Paz
- EJU TV - Procesarán por falsedad material y uso de instrumento falsificado a partidos que anotaron a militantes sin consentimiento
- Brújula Digital - Democracia enferma - César Rojas Ríos
- VISION 360 - Alto dirigente de los choferes salta a la política y va como candidato a concejal en listas del presidente del Concejo
- Correo del Sur - En Sucre hubo 13 alcaldes en lo que va del siglo XXI
- Correo del Sur - TED Santa Cruz cancela personerías de SOL y ASIP e inhabilita 254 candidaturas
- EJU TV - A solo 19 días de los comicios, con 87 municipios y más de 2 millones de votantes, La Paz no tiene vocales electorales
- Sumando Voces - A solo 19 días de los comicios, con 87 municipios y más de 2 millones de votantes, La Paz no tiene vocales electorales
- UNITEL - Concejo Municipal designa a René Mamani como nuevo alcalde de Potosí
- El Deber - El TED cancela las siglas de SOL y ASIP; 245 candidatos quedan fuera de carrera
Medio: El País
Fecha de la publicación: jueves 18 de noviembre de 2021
Categoría: Autonomías
Subcategoría: Departamental
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
El plan de un país se expresa en su Constitución y después se
desarrolla en sus leyes. Una de ellas, entre las más importantes, es la del
Plan de Desarrollo, que tiene un tiempo determinado y muchas salvaguardas, que
le da a los gobiernos muchas posibilidades para ajustarse y modificarse, pero
que básicamente debe ser lo más técnico y común posible, alejarse de partidismo
y acercarse a los consensos.
Eso fue en su momento la Agenda 2025, un esfuerzo de planificación en
un momento de baja polarización - porque los recursos fluían por el país sin
problemas y la oposición simplemente no existía en el debate ideológico -. Lo
que fue en su momento un plan muy de marketing y de campaña, pero que después
se convirtió en el plan de desarrollo nacional.
La Agenda 2025 es una agenda tan amplia y tan cargada de buenas
intenciones que cabe absolutamente todo. Muy difícilmente se puede encontrar a
alguien que se oponga a "acabar con la desnutrición infantil" o a
"garantizar el agua potable" u otros propósitos similares que al
final le dan lineamientos a los Ministerios y también a las entidades
subnacionales, porque es lo lógico. Ni en Bolivia, ni en otros países más
autonómicos, ni tampoco en los federales, cada unidad territorial puede hacer
lo que le dé la real gana.
Hay diferencias en los cómos, y ni siquiera tanto en estos tiempos de
política populista e inmediata más pendientes de lo que dicen las redes
sociales que del paso del tiempo. Los cómos son las políticas, y ahí es donde
las autoridades deben fajarse para demostrar que sus ideas son mejores, que su
planificación es más eficiente, que saben resolver mejor los problemas de la
gente. Para unos será con bonos, para otros con reformas estructurales, para
otros bajando impuestos y para otros simplemente dejando que el mercado actúe.
Es la política en su esplendor, pero siempre con un objetivo conjunto.
El Estado Autonómico boliviano nació chueco en la Constitución
política, donde se encajó contra la voluntad del Gobierno y limitando las
expectativas de las regiones. Por si había alguna duda más, se aprobó la Ley
Marco de Autonomías donde cercena cualquier tipo de capacidad de tomar
decisiones autónomamente. Todo pasa por el Ministerio de Planificación y por el
oscuro viceministerio de presupuestos y crédito público, que dan los
lineamientos y directrices de lo que hay que hacer, porque además tienen la
capacidad de cercenar y reacomodar los presupuestos aprobados por Ley Financial
en los departamentos. El asunto es podrido y contradictorio, pero nadie se
atreve a entrar a fondo en eso.
En este contexto, la Ley del Plan de Desarrollo Económico y Social no
es que violente la autonomía esencialmente porque la autonomía no existe,
porque todas las decisiones ya pasan por el Ministerio y no solo deben atenerse
a la Constitución, sino a los criterios políticos del Gobierno.
El debate pendiente es el del modelo de Estado, el de qué hacer para
ganar qué, porque en un plan de desarrollo, al final, cabe de todo.



