Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: viernes 19 de noviembre de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Cuando el
presidente Luis Arce dio su informe de primer año de gestión, honestamente, yo
estaba preparado para escuchar un discurso sesgado y muy político, pero jamás
pensé que fuese un informe tan pobre. Intelectualmente deshonesto, el
presidente se abocó a repetir palabras como “golpista”, “derecha”, “incapaz”,
etc. que vaciaron de contenido su mensaje. Lo interesante es que, a pesar de
todo esto, el informe tuvo algo bueno que quiero rescatar.
Obsesionado con el
gobierno que le precedió, el presidente hizo referencia al de Áñez innumerables
veces y no dudó en lanzar la frase más llamativa de todo su discurso “las
recetas neoliberales de libre mercado no funcionó” (así, sin concordancia de
número entre sujeto y verbo) seguida por: “con la medida de cierres de
fronteras ralentizaron la importación de bienes”, ambas en alusión a las
políticas de la anterior administración.
Está claro que para
el presidente quien no esté a la izquierda de Stalin es un derechista, y por
eso no duda en etiquetar como neoliberal (palabrita que da para todo) al
gobierno de Áñez. Pero afirmar que durante los 11 meses de esa administración
se aplicaron recetas de libre mercado muestra su tremenda confusión o
desconocimiento respecto de ese tema.
Recordemos que
durante gran parte del Gobierno de transición se interrumpió el libre comercio
cerrando fronteras, imponiendo cuarentenas, y confinando a todos en sus casas.
Obviamente que la intención era disminuir el número de contagios y ganar tiempo
para entender mejor a la Covid-19. Juzgar estas políticas como buenas o malas
no es la idea de este artículo, pero sí quiero dejar en claro que desde el
instante en que el gobierno impone esas restricciones, el libre comercio deja
de existir.
Obligar a los
propietarios de inmuebles a disminuir el alquiler, pagar bonos, suprimir el
pago de intereses por deudas, obligar a los empleadores a seguir pagando a sus
trabajadores confinados… ¿en serio le parece a Arce que todo eso es libre
mercado?
Se podrá argumentar
que las medidas eran necesarias en un momento tan atípico, pero ese no es el
punto, lo que sí es importante resaltar es que las políticas que desincentivan
o prohíben la libre actividad privada tienen consecuencias nefastas para la
economía, ante estas leyes no hay nada que se pueda hacer salvo aprenderlas.
Entonces, Arce no
miente cuando afirma que las políticas del gobierno anterior (incluye las leyes
aprobadas por el Parlamento masista) contrajeron la economía y es muy buena
señal que el presidente se dé cuenta de ello (fue lo mejor de todo el
discurso); pero miente de forma descarada al afirmar que éstas son de libre
mercado; de hecho, estas políticas van en la dirección contraria, pues es
justamente más capitalismo, resumido como propiedad privada y libre mercado, lo
que nos hace falta para salir de la pobreza.
Por supuesto que
podría ahondar en los sinsentidos del discurso, como atribuir a su gobierno el
aumento de las remesas del exterior, o la peligrosa idea de la sustitución de
importaciones; pero prefiero resaltar lo bueno del mensaje.



