Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: viernes 19 de noviembre de 2021
Categoría: Conflictos sociales
Subcategoría: Marchas, bloqueos, paros y otros
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Desde el 8 de noviembre y bajo argumentos de desinformación, los cívicos cruceños intentaron dar un nuevo golpe de Estado y dañar la economía en ascenso del país bajo el único argumento falaz de la libertad y la recuperación de la democracia.
Encabezada por Rómulo Calvo, la dirigencia cívica, conformada por grupos logieros y no por las entidades cruceñas, buscó desde el primer minuto debilitar al gobierno de Luis Arce y se apoyó en una facción de gremialistas, otra de mineros, transportistas y sus pares del Comité Cívico Potosinista.
Este paro de nueve días puso al descubierto los verdaderos objetivos del ente cruceño, además de su oportunismo para pegarse a cualquier consigna que aparezca en contra del Gobierno democráticamente instituido.
El primer objetivo fue “tumbar” al presidente Luis Arce Catacora porque la derecha no termina de aceptar la victoria del Movimiento Al Socialismo (MAS) en las urnas. Se niega a permitir que el pueblo defina su futuro y desea ser la que decida el camino que debe recorrer Bolivia.
El segundo objetivo fue buscar el retraso del país. La oposición intenta trabar todas leyes que le permitan al Estado Plurinacional su reactivación económica, que tuvo una caída de más del 11% durante el régimen de facto de Jeanine Añez.
Estos dos objetivos de los cívicos cruceñistas demuestran que la idea de Rómulo Calvo, apoyado por el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, es buscar de alguna forma un golpe de Estado para acceder al poder.
Lamentablemente, para la derecha, los dos objetivos del Comité Cívico de Santa Cruz no se cumplieron, lo que provocó una fisura interna de ese ente que se consideraba monolítico. Hay divergencias entre los ultrarradicales y los radicales que no sueltan el poder cívico citadino, pues los cívicos provinciales no tienen voz ni voto en las decisiones de ese directorio elitista.
Otro de los efectos posbloqueo es la pérdida económica en los departamentos de Potosí y Santa Cruz, que supera los 200 millones de dólares, que en poco tiempo resultarán en desaceleración de la economía departamental.
Al margen del problema económico, tenemos el tema de la salud cuando Bolivia está en plena cuarta ola. El bloqueo desaceleró la vacunación de los cruceños y potosinos, lo que determina que suban los casos de contagio de Covid-19 y aumente la cantidad de personas que acuden a las unidades de terapia intensiva que en cualquier momento pueden colapsar.
Santa Cruz en los nueve días se convirtió en el peor departamento del eje del territorio nacional en vacunación, bajó a ser el quinto de país, de acuerdo al índice de población en cada región.
Con estos efectos negativos del golpe, el Comité Cívico analiza sus nuevos pasos para desestabilizar al gobierno central, y la Gobernación dirigida por Camacho no sabe cómo aumentar su ejecución presupuestaria, que es una de las peores del Estado Plurinacional.



