Medio: Jornada
Fecha de la publicación: miércoles 17 de noviembre de 2021
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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El Tribunal Supremo Electoral (TSE) rechazó este
miércoles las denuncias de la exvocal Rosario Baptista Canedo, quien dimitió
hace unos días asegurando que ese organismo «no es independiente» y está
«secuestrado» por intereses ajenos a la democracia.
El presidente del TSE, Óscar Hassenteufel, compareció ante
los medios junto a los demás vocales electorales para leer un pronunciamiento
en respuesta a los dichos de Baptista en su carta de renuncia, difundida el
pasado sábado.
«El Tribunal Supremo Electoral, por la responsabilidad que
tiene con el pueblo boliviano, expresa su rechazo vehemente a las temerarias y
fantasiosas afirmaciones de la exvocal en su nota de renuncia», señala el
documento leído por Hassenteufel.
El titular del TSE sostuvo que Bolivia cuenta con un padrón
electoral biométrico «sólido y confiable», como lo estableció una auditoría de
la Organización de Estados Americanos (OEA) en 2017.
También aseguró que el proceso electoral de 2020 fue
«limpio, transparente, pacífico y altamente participativo, conducido con
independencia e imparcialidad», como lo señalaron las misiones internacionales
y plataformas nacionales que observaron esas elecciones.
Según Hassenteufel, la Sala Plena del TSE es un «órgano
colegiado que tiene una composición plural» y que ha tomado decisiones
enmarcadas en la Constitución, e insistió en que los dichos de Baptista son un
«acto demagógico y sin ninguna referencia concreta».
La exvocal ha firmado «todos los documentos oficiales que
dan validez legal al proceso 2020, sin ninguna objeción, observación y menos
denuncia de alguna irregularidad», indica el pronunciamiento.
Baptista renunció asegurando que «es imposible ejercer» sus
funciones «en un Órgano Electoral que no es independiente ni imparcial» y que
no está dispuesta «a ser cómplice de todo este sistema, ni a legitimarlo».
Para la exvocal, «el control total de todos los órganos del
Estado por el partido gobernante» ha dejado los procesos electorales periódicos
como el «único elemento» que genera la «ilusión» de que en Bolivia se vive «en
una democracia» y que el voto se convirtió en algo «nominal» por las actuales
condiciones técnicas, legales e institucionales.
También sostuvo que el TSE está «secuestrado por intereses
ajenos a la justicia, la democracia y los derechos políticos» como, a su
juicio, lo están los otros poderes del Estado.
Baptista fue una de los seis vocales electorales designados
por el Parlamento en 2019 y, según las normas, debió permanecer en el organismo
hasta 2025 completando una gestión de seis años.
Los tribunales electorales nacional y departamentales fueron
renovados en 2019, tras los fallidos comicios generales de ese año y la crisis
que derivó en la renuncia de Evo Morales a la Presidencia en medio de denuncias
de fraude electoral a su favor que él y su partido niegan.
El órgano electoral que gestionó aquellos comicios acabó con
sus integrantes en prisión preventiva, acusados de delitos electorales relacionados
con ese supuesto fraude, procesos que, no obstante, se fueron cerrando cuando
el Movimiento al Socialismo (MAS) retornó a la Presidencia al ganar Luis Arce
las elecciones de 2020.



