Medio: El Diario
Fecha de la publicación: miércoles 17 de noviembre de 2021
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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En su carta de
renuncia a ser vocal del Tribunal Supremo Electoral, Rosario Baptista denuncia
que es víctima de acoso, persecución y que no se encuentra en libertad para
desempeñar sus funciones. A punto seguido, acusa de que en el proceso electoral
de 2020 “se ignoró el resultado verdadero”. Esta es una grave denuncia que se
formula desde la entraña misma del órgano superior administrativo de las
elecciones. Preocupante es, al mismo tiempo, la revelación de que en las
“condiciones actuales el MAS nunca perderá una elección”. Es una condena fatal
no por tratarse del partido de gobierno, sino porque exige una revisión
integral de la normativa que regla estos procesos y de los mecanismos que
operan las elecciones, tanto a nivel nacional como departamental.
Sin embargo, Baptista no toca el cómo
se habría manipulado los votos y los resultados a los que alude. No se puede
descartar que Baptista profundice más sobre estas inquietudes que la llevan a
renunciar. Las cartas están echadas sobre la mesa y debe empezar el análisis
por el propio TSE. Pero si como dice se trata de un órgano no “independiente”,
sería ilusorio pensar en determinaciones esclarecedoras. Si realmente se dio la
manipulación electoral en el año 2020 hay que suponer que bajo las mismas
reglas y con vocales adictos al MAS no sería un misterio lo procesado en 2019.
Esto significaría la confirmación de un presunto fraude en esa elección.
Entre líneas el documento permite
desprender que el actual Órgano Electoral sería una dependencia más del partido
gobernante, con la sola concesión de la Asamblea Legislativa de 2019 para los
nombramientos de Oscar Hassenteufel Salazar, actual presidente del TSE y de la
renunciante Baptista. Salvador Romero Ballivián fue designado por la presidenta
transitoria. Referente a los Tribunales Electorales Departamentales designados
por las Asambleas Departamentales controladas por el MAS, no es posible pensar
en una composición diferente.
Es claro, el Legislativo presidido por
Eva Copa y los dos tercios del partido de Evo Morales no podían de repente
volverse tolerantes o ecuánimes y acceder a una composición del TSE con
elementos imparciales. La cortina de supuesta ponderación e idoneidad de que se
rodeó al TSE elegido el 2020 parece caerse al presente, a menos que sus actos
demuestren lo contrario. Eva Copa y su Legislativo dictaron una serie de leyes
obstruccionistas contra el gobierno transitorio, muchas demagógicas, y de
apuntalamiento de la candidatura de Luis Arce. Ello vendría a corroborar lo
señalado.
Rosario Baptista subraya que el Órgano
Electoral debe ser “independiente y abierto a la observación y verificación
ciudadana y dispuesto a devolver el derecho a elegir libremente”. Breves
palabras, pero que son un llamado de atención. Con anterioridad parlamentarios
y ciudadanos expresaron algo más que dudas sobre una normativa electoral
incorrecta y cargada a favor del MAS.



