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Medio: Correo del Sur
Fecha de la publicación: martes 16 de noviembre de 2021
Categoría: Conflictos sociales
Subcategoría: Marchas, bloqueos, paros y otros
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“Alicia en el país de las maravillas” no es una obra para niños.
Publicada originalmente en 1865, es una pieza literaria en la que se plantean
diferentes “sociotipos”; es decir, integrantes de una sociedad con
características claramente definidas.
Uno de esos personajes es la reina de corazones, una gobernante de mal
carácter cuya reacción predominante frente a todo tipo de situaciones es
proferir una orden casi inmutable: “¡que le corten la cabeza!”.
La representación del “sociotipo” de la reina de corazones es la de una
persona déspota que solo puede reaccionar mediante la violencia. No razona, no
se preocupa en analizar la situación, simplemente se enoja y ordena “¡que le
corten la cabeza!”.
Traemos a colación este personaje debido a hechos que ocurrieron y
están ocurriendo en torno al paro general indefinido en contra de las leyes
que, a decir del movimiento cívico y de varios sectores nacionales, son
atentatorias contra las libertades de los ciudadanos.
Hasta ahora, el Gobierno no ha podido demostrar que las observaciones
de los movilizados en contra de un paquete de leyes no tienen sustento. Peor
aún, tratándose de la Ley 1386, tanto el presidente Luis Arce como el
expresidente Evo Morales han admitido que tenía artículos que afectaban los
intereses de varios sectores de la economía nacional.
¿Cuál ha sido la respuesta a las demandas de quienes se manifiestan
casi a diario en las calles del país? Aparte de la decisión de abrogar esa ley,
de nuevo el discurso que gira en torno de las teorías conspirativas. Se ha
llegado a calificar a todo este movimiento, que involucra también a sectores
propios de las bases del MAS, como producto de un intento de “segundo golpe de
Estado”.
El anuncio de la decisión de abrogar la Ley 1386 llegó de boca del
presidente Arce, pero, antes, se armó de palabras nuevamente cargadas de
beligerancia y, además, se hizo acompañar de varios dirigentes del Pacto de
Unidad para mostrar una imagen de fortaleza ante la población movilizada en el
país.
Así como vinieron haciéndolo de manera sistemática autoridades
nacionales, algunos de los dirigentes de las denominadas organizaciones
sociales, aliadas al MAS, identificaron como responsables del conflicto al
presidente del Comité pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, y al gobernador de Santa
Cruz, Luis Fernando Camacho. Últimamente, varios sumaron al presidente del
Comité Cívico Potosinista (Comcipo), Juan Carlos Manuel.
Contra Calvo, los interculturales han dado un plazo de 48 horas para
que se lo detenga por sedición y otros supuestos delitos. En cuanto a Manuel,
se ha intentado armar toda una tramoya para culpar a Comcipo de la muerte del
joven que cayó en los enfrentamientos en Potosí. Las “Bartolinas” llegaron a
pedir la renuncia de la fiscal departamental, Roxana Choque, y de la defensora
Vilma Martínez.
Pero interculturales y Bartolinas actúan igual que la reina de
corazones de la obra de Carroll: solo ordenan “¡que les corten la cabeza!”.
Ayer, a los bastiones de la resistencia: Santa Cruz y Potosí, se plegó
una plaza fuerte del país, como La Paz. Y Chuquisaca ratificó su adhesión al
paro y bloqueo indefinidos.
Entretanto, la discusión en la Cámara de Diputados se centró en torno a
un párrafo del proyecto de ley de abrogación (y más tarde, de otros tres),
debido a la mala idea de incluir una “exposición de motivos” en la que se
atacaba innecesariamente a los sectores que expresaron su desacuerdo con la
norma. Tan es así que desde el mismo oficialismo, después de la protesta opositora,
se recondujo el debate y finalmente resolvieron quitar el observado cuarto
parágrafo.
A nuestro país le está faltando desprendimiento, sentido de hermandad.
La mayoría en el Parlamento quiere aprobar leyes prescindiendo de las minorías,
en lugar de procurar acercarse a ellas y buscar el consenso. Y lo más grave: ni
siquiera socializa sus proyectos, con lo que la población no conoce lo que se
aprueba.
Prueba de ese desencuentro es lo ocurrido hasta esta madrugada en la
Cámara Baja, donde entre los discursos prevalecieron el rencor y la violencia
verbal antes que la sosegada reflexión.



