Medio: El Diario
Fecha de la publicación: martes 16 de noviembre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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El país tuvo la buena oportunidad en las elecciones generales pasadas
del 20 de octubre del 2020, de poner un alto definitivo para que el Movimiento
Al Socialismo (MAS) siga gobernando. Esos 21 días de lucha que tuvo una gran
mayoría del pueblo boliviano para que Evo Morales y Álvaro García Linera
renuncien a sus cargos de presidente y vicepresidente, respectivamente, para
que luego huyan al exterior, no supo ser asimilado por los falsos opositores de
ese entonces, como lo fueron la ex presidenta transitoria, Jeanine Añez, Carlos
Mesa, Luis Fernando Camacho, Samuel Doria Medina, Jorge Quiroga, entre otros.
Incluso todos ellos tuvieron la sinvergüenzura en cierto momento de
atribuirse esa victoria, cuando ninguno de ellos (salvo Camacho) estuvo en las
calles acompañando al pueblo en esas jornadas trágicas de octubre y noviembre
de 2019. Muchos de ellos estuvieron bien ocultos, mirando de palco, tal como
ahora lo están haciendo en estas jornadas de enfrentamiento que nuevamente
estamos viviendo entre bolivianos.
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Fueron tan sordos al pedido de esa gran mayoría para que vayan en un
solo bloque y derroquen al masismo mediante las urnas en ese entonces, para
después de verdad vivamos en democracia y no sigamos bajo el autoritarismo del
Socialismo del Siglo XXI, llegando a desperdiciar esa gran oportunidad que
quien sabe nunca más se nos presentará y como que ya estamos sintiendo el abuso
de poder del actual gobierno.
Parafraseando algunos cánticos de protesta callejera, se puede decir:
“ahí están, esos son los que jodieron al país”. Esos falsos opositores que de
vez en cuando aparecen ante los medios de comunicación social hechos los
verdaderos opositores, tendrán que cargar en sus conciencias, si las tienen,
haberle devuelto al MAS en bandeja de oro el poder. A todos ellos se los
debería declarar como traidores de la democracia y del país.
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Ellos son los grandes culpables para que el MAS haya regresado con sed
de venganza y esté gobernando bajo autoritarismo con estilo cubano-venezolano.
Si tuvieran un poco de sangre en la cara, deberían desaparecer ya del mapa
político porque tuvieron su cuarto de hora y sería el colmo que sigan
insistiendo en postularse para las venideras elecciones nacionales.
En el fondo, el MAS debería estar muy agradecido con ellos porque al
haber dividido el voto en los comicios de octubre de 2020, más que todo para
satisfacer sus intereses políticos y no fijarse en la democracia y el futuro
del país, no hicieron más que actuar funcionalmente a favor del actual partido
oficialista.
Qué distinto hubiese sido si esos mal llamados opositores hace dos años
habrían trabajado políticamente oyendo al pueblo que les pedía a gritos “únanse
en un solo bloque” y que “no vayan por separado”. Simplemente hicieron todo lo
contrario, cada uno ya se daba por seguro ganador, hechos los grandes líderes
y, en otras palabras, se limpiaron la boca antes de comer.
Gracias a esos falsos opositores ahora el país está como está. Y lo más
irónico es que ellos en ésta coyuntura política se andan quejando de que son
víctimas de persecución política, cuando en el fondo sabían que sí volvía el
MAS al poder, volvería con todo para arrinconarlos y hacer de la Patria lo que
le venga en gana.
Tuvimos hace dos años y un poco más, la tremenda oportunidad de
sepultar al gobierno del MAS bajo la línea autoritaria castrista-chavista, pero
lamentablemente no supimos aprovecharla, rifando por los basurales esa gran
lucha de 21 días que tuvo la mayoría del pueblo boliviano. Y gracias a ese
“excelente papel” que hicieron esos falsos y aplazados opositores, la
desperdiciamos, sin que tal vez similar situación se nos vuelva a presentar.
Dios quiera que no estemos camino a quedar como Venezuela o Cuba.
Porque sería lapidario para las nuevas generaciones que tengan que salir de
nuestro territorio para extender la mano en países vecinos o de otros
continentes, como lo hacen desde hace tiempo millones de venezolanos porque en
su patria perdieron toda esperanza de futuro y bienestar.



