Medio: La Razón
Fecha de la publicación: domingo 14 de noviembre de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Asamblea Legislativa Plurinacional
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
No habían transcurrido ni tres meses de la nueva legislatura cuando el 28 de enero de 2021, la dirigencia de Creemos anunció la expulsión de cuatro diputados de su bancada: Sandra Paz, Ruddy Callau, Tito Caero y Omar Rueda. El domingo 7, la directiva de Comunidad Ciudadana expulsó a dos de sus diputados. En todos los casos, se trata de disidencias sobre la forma de designación de los representantes de la oposición a las directivas camarales o de comisiones clave, como la de Ética. En ambos casos, también, las jefaturas de CC y Creemos anunciaron que denunciarían a los disidentes de transfugio, a fin de quitarles el curul.
El lunes 8 de noviembre, en ocasión del informe de gestión que dio el presidente Luis Arce ante la Asamblea Legislativa Plurinacional en primer lugar, y al país en general, en segundo término, ocurrió un hecho insólito: las oposiciones directamente intentaron impedir que Arce dé su referido informe; ya no se trataba del acostumbrado “contrapunteo” entre quien discursa y el público que según lo que diga el primero le aprueba o rechaza, le aplaude o le silba. El lunes 8 simplemente había el objetivo de impedir el informe. Y fue un acto deliberado: varios legisladores hacían ruido con silbatos y mostraban tarjetas rojas, como en el fútbol, dando a entender que habían venido expresamente para “expulsar” al mandatario.
DEMOCRACIA. Ambos hechos, el alejamiento de disidentes, y la por lo menos polémica actuación durante el discurso presidencial, da un poco las pistas de cómo es la oposición 2020- 2025 al Movimiento Al Socialismo (MAS) y qué se puede esperar de la misma en cuanto a su actuación en democracia. Esto se propone reflexionar en la presente entrega.
Numéricamente, tomando en cuenta a toda la Asamblea, 166 legisladores entre senadores y diputados, la oposición de conjunto (CC y Creemos) tiene 42% de sus miembros (30% CC y 12% Creemos); de 166 asambleístas, CC tiene 50 curules, en tanto que Creemos llega a controlar 20; el MAS cuenta con 96 legisladores. Los polémicos dos tercios, con todos los miembros presentes, se los alcanza con 111 asambleístas.
De los 50 legisladores de CC, 39 son diputados y 11 senadores (CC tiene senadores en 8 de los 9 departamentos, el faltante es Santa Cruz); en tanto que de 20 asambleístas de Creemos, 16 son diputados y 4 senadores (representantes del oriente del país, 2 de Santa Cruz, 1 de Beni y 1 de Pando).
De los hasta ahora 6 diputados expulsados, 4 son uninominales y 2 plurinominales. He aquí un problema para la dirigencia partidaria que decide expulsar: una cosa es apartar a un diputado plurinominal, y otra a uno uninominal; no es que tengan diferente jerarquía, pero sí cargan distinta representación: mientras los plurinominales son electos en la “plancha” encabezada por el candidato a Presidente (por eso, a veces ni se los conoce), al uninominal lo elige su circunscripción, en el fondo se vota por él o ella; en este sentido es más representante local, territorial. Es esto, precisamente, lo que reivindica la diputada uninominal por la circunscripción 60 en Beni, Keyla Ortiz (expulsada de CC), cuando afirma que si ella salió electa fue por su propio y exclusivo liderazgo: “Mi votación me la he jugado voto a voto en la circunscripción 60, siendo que ni una vez en la campaña (electoral) fue (allí) y dio la cara el señor Carlos Mesa” (líder de CC). Ortiz de este modo revela que es diferente la lealtad al partido por parte de uninominales por un lado, y de los plurinominales, por otro.
UNINOMINALES. Aquí, es interesante ver que de los 39 diputados que tiene CC, solo 11 son uninominales, y casi el triple, 28, son plurinominales; de modo que cuenta con una mayor cohesión partidaria, al menos en teoría, pues los plurinominales son más orgánicos con la jefatura, o por lo menos más cercanos; hay mayor obligación y lealtad, pues. En tanto que en el caso de Creemos, de los 16 diputados que integran su bancada, 10 son uninominales y solo 6 son plurinominales.
Si bien los seis expulsados son acusados de transfugio y, como anunciaron las dirigencias, se tramita la “devolución” de los curules al partido, ciertamente la ley no castiga la disidencia. Según la Ley de Organizaciones Políticas, se comete transfugio cuando: a) se asume públicamente otra militancia, se jura a otro partido; b) el legislador se declara independiente, fuera de su organización madre; y, c) se cambia de bandera en cuanto a los principios y el programa del partido madre. Hasta donde se conoce, ninguna de estas circunstancias ocurrió con los seis expulsados.
Así, uno de los grandes problemas de la actual oposición parece ser su inevitable tendencia centrífuga, a la fragmentación. Algo de esto señala el analista político cruceño Paul Coca, que en una entrevista esta semana en el programa por streaming La Razón Radio afirmó que la formación de los actuales bloques opositores ciertamente es anómala: “La oposición, como tal, no tiene un plan o programa alternativo, que sería saludable que se construya desde las bases hacia arriba, y no como ha operado la oposición desde un tiempo a esta parte: elegimos los nombres de las personas y luego, de último, el plan de gobierno”.
La oposición política, la radicada en la Asamblea, también anda desconectada de las demandas que le hace la ciudadanía opositora al MAS, añade Coca: “¿Qué quiere la ciudadanía de la oposición? Primero, una oposición que hable de un mismo discurso, que no cometa los mismos errores de Podemos, Unidad Nacional, Convergencia, etcétera; dos, hasta el momento no se ve, por ejemplo, una reunión de Luis Fernando Camacho con Carlos Mesa sobre puntos de acuerdo sobre cómo va a ser la oposición legislativa en los cuatro años que quedan; y, tercero, la oposición regional está absolutamente dividida, no está demás una oposición regional sólida”.
Para el politólogo Marcelo Arequipa, en la misma entrevista junto a Coca en La Razón Radio, la oposición llega a este primer año de gestión “derrotada moralmente, en términos electorales, y no ha podido pararse todavía; han recibido un par de golpes, también, durante este año, uno de esos es el alejamiento de la senadora Andrea Barrientos, dentro de Comunidad Ciudadana”.
DERECHAS. Ahora, desde que se fundaron, CC fue considerada más de centro derecha, y Creemos de extrema derecha; pues bien, dice Arequipa, aún siendo CC la fuerza mayor, en este último tiempo la oposición en su conjunto “se ha radicalizado un poco más”; ha elegido más la “vía Creemos” que la línea CC; “de ahí que hoy día, de alguna forma, el líder en los hechos de la oposición política en el país es Luis Fernando Camacho, no es Carlos Mesa”.
Luego, tampoco hay que menospreciar el rol que está jugando la oposición local; lo que hacen Manfred Reyes Villa en Cochabamba, Jhonny Fernández en Santa Cruz e Iván Arias en La Paz.
En lo relativo al “show” protagonizado por la oposición el día del informe presidencial, el economista y analista electoral Armando Ortuño advierte que dicho accionar hay que verlo como un “síntoma más” de cómo está la oposición política en el país.
“La oposición está tremendamente desorientada, en términos estratégicos, porque parece, al mismo tiempo, atrapada en posiciones maximalistas y radicales, pero que al mismo tiempo tiene mucha dificultad de conectarse con las preocupaciones de la gente”, aseveró a este suplemento el analista.
Esta desorientación hace ocurrir acciones como la del lunes 8, sentencia Ortuño: “Los eventos del lunes han sido una especie de teatro, una performance [actividad artística cuya base es la improvisación], donde quieren mostrar algo, llamar la atención, generar ruido en las redes sociales y en los medios; pero al final la mayor parte de la gente no entiende qué hay detrás de esto, qué proyecto político o propuesta hay”.
Ahora, sobre la tendencia a desgajarse los militantes, a fraccionarse (lo cual para los opositores todo es culpa del MAS), Ortuño asevera que la tendencia centrífuga se debe a que en el fondo allí no hay partido.
Así, el gran mal de la oposición ya desde hace varios años, es su falta de estructura partidaria, asegura: “Es una oposición al final con muy poca estructura orgánica real; más que una estructura política con cierta coherencia ideológica, es un grupo de personas que han coincidido en una coyuntura”; y son probablemente personas, añade, con diferentes orientaciones e intereses; y como no hay una estructura orgánica ni una visión política sólida, “se dan juegos personalistas y peleas internas”.
En definitiva, asegura el analista, el “gran problema de la oposición es que no termina de clarificar su proyecto político, qué quiere ofertarnos a los bolivianos, qué otra cosa propone diferente a lo del MAS; y en ausencia de eso cae en la intrascendencia, sirves a quien grita más fuerte o buscas hacer show, teatro”.
Sobre el bochorno del 8, en declaración a este medio el diputado de CC Marcelo Pedrazas de principio reivindica la representatividad opositora: “Nosotros representamos a dos millones y medio de personas que no están de acuerdo con la forma hegemónica, y sobre todo con esta verticalidad con la que el MAS quiere imponer normativas, que tienen como fin la autocracia, restringiendo derechos y libertades”; de ahí que lo actuado en la sesión parlamentaria era “legítimo derecho”:
“La forma que tuvo la oposición de expresarse “ante la falta de escuchar por parte del gobierno de Luis Arce, es la que nosotros hemos hecho hoy (por ayer), nuestro legítimo derecho, porque además son solo mentiras, hemos escuchado bastantes horas de hablar del golpe de Estado”.
CORDURA. Si se trata de guardar la cordura, Pedrazas reclama que lo del lunes 8 en todo caso es una respuesta a anteriores agresiones de asambleístas masistas: “Hay videos que han circulado del día de la votación de la directiva, donde hay colegas del MAS que escupen coca a los colegas parlamentarios, les echan agua”. Hay que decir que el asambleísta que hizo esto, se disculpó. En todo caso, dice Pedrazas, es el MAS el que ha desinstitucionalizado a la Asamblea.
Por su lado, el diputado de Creemos José Carlos Gutiérrez afirmó que lo hecho en la Asamblea “fue una reacción a los insultos que antes profirieron los del MAS”.
Con el incidente de marras, ¿se pone en cuestión el futuro de la Asamblea, que se dificulte la labor parlamentaria? Para Gutiérrez hasta esto está afectado: “No se va a poder trabajar porque hay un presidente (Freddy Mamani, del MAS), que interpreta el reglamento como le da la gana”.
El legislador de Creemos va más allá: cuestiona la concepción misma de la democracia por parte del MAS; la Asamblea “no fiscaliza, no hace leyes en favor de la población, lo único que hace es levantar la mano por un gobierno al que poco le importa la democracia; se comieron y les valió un referendo; qué más quieren, qué se puede esperar de un país así. Pero póngalo así, querido, la voy a ver la publicación; espero que no se coma ni una palabra de lo que estoy diciendo ¿no?”.
En contrario, para el diputado del MAS por Santa Cruz Jerjes Mercado, CC y Creemos ya se pasaron de los límites, “han confundido la Asamblea con un parque de diversiones o una plaza carnavalera, con sus silbatos”.
Lo peor, dice, es que no fue un acto espontáneo, de acaso legítima indignación: “Ellos fueron exprofesamente, dotados de logística para el efecto; porque fueron todos con sus silbatos”.
En cuanto a si esto dañará la labor parlamentaria, Mercado destacó que la mayoría del MAS basta para la legislación cotidiana. Le preocupó, sin embargo, que un asambleísta opositor haya pedido cerrar la Asamblea.



