Medio: Jornada
Fecha de la publicación: viernes 12 de noviembre de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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El Gobierno intenta
desarticular el paro convocando a algunos sectores al diálogo y dejando por
fuera a comités cívicos y opositores a los que acusa de buscar «desestabilizar»
al país, mientras las bases oficialistas han anunciado nuevas movilizaciones para
«defender» la democracia.
La polémica ley de
Estrategia Nacional de Lucha contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas y el
Financiamiento al Terrorismo ha sido el centro de las marchas, bloqueos y demás
acciones que se han registrado en todo el país de manera parcial y con varios
incidentes entre manifestantes, la Policía y sectores oficialistas.
En esta quinta
jornada del paro, en Santa Cruz, eje de la huelga nacional, se notó este
viernes mayor presencia de militares en las calles lo que desde hace días
preocupa a las autoridades regionales y a los sectores movilizados porque se da
en medio de los conflictos por la abrogación de la ley.
Sin embargo, desde
el Estado Mayor del Ejército se afirmó que esos militares y el equipo militar
que fue desplazado a esa región hace parte de los actos por el 221 aniversario
del Ejército mañana sábado.
En otras regiones
continuaron por quinto día las manifestaciones como en Tarija en donde se
realizó un «banderazo», en La Paz, donde hubo otra movilización vespertina y en
Sucre, la capital de Bolivia, los transportistas de Chuquisaca anunciaron que
harán bloqueos desde el próximo lunes.
En Cochabamba el
transporte pesado y otros sectores hicieron una marcha masiva y bloquearon
algunas calles de la ciudad en las que se veían carteles con mensajes «morir
antes que esclavos vivir», posteriormente se aglutinaron en un ampliado
liderado por la Confederación Nacional de Trabajadores Gremiales de Bolivia.
Diálogo parcial
El Gobierno de Luis
Arce convocó para este sábado a un diálogo al que solo invitó a algunos
sectores como lo denunció la Asociación de Transporte Pesado Internacional
(Asociatrin).
Convocar a un solo
grupo «es la técnica del Gobierno de tratar de dividir», dijo a Efe el líder de
Asociatrin, Marcelo Cruz, quien remarcó que en esa región los sectores en
protesta están unidos.
«No vamos a acudir
(al diálogo) porque lamentablemente el Gobierno está haciendo reuniones con sus
hordas masistas» sobre la «ley maldita 1386» y «debe tomar en cuenta» que
«estamos bien firmes» para exigir la abrogación, afirmó a Efe uno de los
miembros de la Cámara Departamental del Transporte en la ciudad de Cochabamba.
El presidente del
Comité Cívico de Santa Cruz, Rómulo Calvo, afirmó que ya están «acostumbrados a
que el Gobierno siempre quiera negociar individualmente para disminuir el
movimiento cívico nacional».
En la misma línea se
pronunciaron los diferentes comités cívicos departamentales a los que el
oficialismo acusa de que con las protestas buscan «desestabilizar» al Gobierno.
Medidas de ambos
lados
Varios gremios y
plataformas ciudadanas señalaron que analizarán los anuncios que surjan desde
el Gobierno en su reunión en Cochabamba este sábado con los sectores a los que
invitaron al diálogo, para definir nuevas medidas de movilización.
Mientras que el
expresidente Evo Morales y líder del Movimiento al Socialismo (MAS) anunció
este viernes que los sectores afines a su partido iniciarán el 23 de noviembre
una marcha desde la ciudad de Caracollo, en el departamento de Oruro, hasta La
Paz, sede del Gobierno y el Parlamento, para «defender» la gestión de Arce.
Desde un municipio
en Potosí el presidente aseguró que contaba con el apoyo de indígenas y mineros
«guerreros» para defender su Gobierno de los intentos «golpistas».
Precisamente en esa
región se registraron violentos sucesos con agresiones a periodistas por parte
de la Policía y de afines al MAS, a lo que se sumó la muerte de un hombre de la
que el Gobierno culpa a la oposición, pese a que la autopsia señaló que
falleció por «asfixia mecánica por bronco aspiración con cuerpo extraño» y «no
presentaba signos de violencia».
Toda esa situación
llevó a que sectores aglutinados por el Comité Cívico Potosinista (Comcipo)
declararan a Arce «persona no grata».
Bolivia atraviesa
por una persistente polarización política desde la crisis de 2019, en la que, a
juicio del Gobierno, hubo un «golpe de Estado» y que ha relacionado a las
actuales protestas con grupos políticos que buscan la «impunidad» por esos
sucesos.



