Medio: El Deber
Fecha de la publicación: miércoles 10 de noviembre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Los 21 días de protesta tuvieron su desenlace a las 16:50
del domingo 10 de noviembre. Ese día el presidente Evo Morales ofreció una
conferencia de prensa en Chimoré junto al vicepresidente Álvaro García Linera,
y ambos presentaron sus renuncias.
La madrugada de ese domingo el entonces presidente
boliviano recibió la llamada de un funcionario de la Organización de Estados
Americanos (OEA) quien lo informó sobre el resultado de la auditoría que
este organismo realizó y que determinaba un fraude en las elecciones realizadas
en Bolivia el 20 de octubre.
Morales pidió no hacer público el mismo e insistió en
hablar con Luis Almagro, secretario de la OEA, para plantearle una
solicitud en tal sentido.
Pero, a las 5:00 de la madrugada, ese informe preliminar
de los comicios ya era viral en las redes sociales. El texto señalaba
que resultaba improbable estadísticamente que Morales haya obtenido el 10% de
diferencia para evitar una segunda vuelta”. Por ello, la OEA “no podía validar
los resultados de la elección”, y recomendaba otro proceso electoral con nuevas
autoridades electorales.
Ya en la mañana de ese domingo, rodeado por dirigentes de
sectores sociales, Morales dio una conferencia de prensa en el Hangar
Presidencial de El Alto, en el que avaló los resultados encontrados en la
auditoría, porque siguió todas las recomendaciones. “He decidido, primero,
renovar la totalidad de vocales del Tribunal Supremo Electoral. En las
siguientes horas la Asamblea en acuerdo con las fuerzas políticas, establecerán
los procedimientos para ello”. Luego convocó otra vez a los bolivianos a las
urnas, “incorporando a nuevos actores políticos. Tras esta decisión, quiero
pedir bajar toda la tensión, todos tenemos la obligación de pacificar a Bolivia”.
Ya era tarde. Primero fue el secretario ejecutivo de la
Central Obrera Boliviana, Juan Carlos Huarachi, quien le pidió renunciar si es
necesario “para pacificar al país”.
Luego, el comandante de la Policía, Yuri Calderón,
dirigiéndose a sus camaradas amotinados y al pueblo boliviano se manifestó en
esa misma línea: “nos sumamos al pedido del pueblo boliviano de
sugerir al señor presidente Evo Morales presentar su renuncia”.
El comandante de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman,
rodeado del Alto Mando Militar, dio otra declaración de prensa y leyó un
comunicado que señalaba que “luego de analizar la situación conflictiva interna
(en el país) sugerimos al presidente Evo Morales que renuncie a su mandato
presidencial, permitiendo la pacificación y mantenimiento en la estabilidad”.
Al sol de hoy, ninguno de los tres se encuentra tras las
rejas. Huarachi sigue al mando de la COB y es un poderoso aliado del
gobierno de Luis Arce Catacora, y cada vez que sale a la palestra protesta
contra el golpe de Estado de 2019. Casi todos los exintegrantes de los altos
mandos de la policía y de las FFAA están con detención preventiva acusados de
terrorismo, sedición y conspiración, pero Calderón y Kalimán tuvieron el tiempo
necesario para salir del país y evitar el proceso.
Los defensores de los excomandantes de la Fuerza Aérea
Gonzalo Terceros y del exjefe de la Naval Palmiro Gonzalo Jarjuri,
actualmente detenidos en las cárceles de Palmasola y de Patacamaya,
respectivamente, presentaron la siguiente afirmación escrita por Morales en su
libro ‘Volveremos y seremos millones’, como una “prueba” de que él había
decidido renunciar la noche antes de conocer el informe preliminar de la OEA.
“Entonces dormí con la conciencia tranquila, la decisión de renunciar era un
buen cálculo para evitar la masacre. Renuncié el domingo”. Es decir, al día
siguiente.
Poco después de las 16:00, los líderes cívicos de Santa
Cruz, Luis Fernando Camacho, y de Potosí, Marco Pumari, cumplieron su
objetivo: dejar la carta de pedido de renuncia a Evo Morales Ayma y una Biblia
en las gradas del Palacio Quemado.
La misión que Camacho repitió en distintas jornadas durante
los 21 días de conflicto a los pies del Cristo redentor, en el tercer anillo de
Santa Cruz, se había cumplido.
Luego comenzó una fiesta en las calles de La Paz. Camacho
y Pumari recorrieron la ciudad, descendieron por la calle Ayacucho,
tomaron El Prado, la 6 de Agosto hasta la Belisario Salinas. Cuando estaban justo
en la puerta del Tribunal Supremo Electoral, en la plaza Abaroa, se escucharon
los gritos: “ha renunciado, ha renunciado”.
Camacho y Pumari se abrazaron y dieron declaraciones con
lágrimas en los ojos. “Decido esta renuncia para que Mesa y Camacho no
sigan persiguiendo a mis hermanos, no sigan quemando las casas de los
gobernadores de Oruro y Chuquisaca; de asambleístas, de concejales, para que
Mesa y Camacho no sigan persiguiendo y maltratando a los familiares de nuestros
dirigentes. Estoy renunciando, lamento mucho este golpe cívico policial con
violencia”.
Tras la decisión comenzaron las dimisiones de los
presidentes de ambas cámaras, Adriana Salvatierra, del Senado, y Víctor Borda,
así como de gobernadores que temían por la seguridad de sus familias. Ese fue
el día que ha marcado un antes y un después en Bolivia. El MAS retornó al poder
al año siguiente.
El exmandatario Morales declaró en una reciente
entrevista en Argentina: “Disculpas por el golpe, nadie, que yo sepa,
nadie me las ha pedido, sin embargo, el resultado de más del 55% (la votación
que obtuvo el MAS) es la mejor prueba de que ganamos las elecciones”, dijo.
El ahora gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho,
respondió: “¿Pretendes que los bolivianos te pidamos disculpas? Dividiste y
confrontaste a nuestra patria. Pisoteaste un triunfo electoral del pueblo el
21F. Masacraste a los indígenas del Tipnis para favorecer a tus cocaleros.
Endeudaste como nunca al país. La corrupción fue la marca de tus gobiernos.
Desconociste la CPE y ante tu tercera reelección fraudulenta, el pueblo se
levantó y huiste como un cobarde. Echate a esperar Morales, a vos
disculpas no te va a pedir nadie”, recalcó el exlíder cívico. La polémica
seguirá abierta.
Momentos claves
5:00
Una llamada
Evo Morales recibe una llamada de un funcionario de la OEA que le dice que
hubo fraude. El expresidente relató después que intentó hablar con el
secretario Luis Almagro, pero no contestó la llamada.
7:30
Anuncio
El presidente Evo Morales , en una conferencia de prensa, anuncia nuevas
elecciones con la participación de nuevos actores políticos y renovando
completamente el TSE, como sugería la OEA en su informe preliminar que se
conoció esa madrugada.
12:00
El pedido
El Secretario Ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, Juan Carlos
Huarachi, le pidió a Evo Morales que renuncie con el objetivo de pacificar el
país. El líder del máximo ente sindical nunca fue procesado por esta aparición
y por su mensaje.
16:00
Las FFAA
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman lee un
comunicado rodeado por su Alto Mando, en el que también pide la renuncia. Los
jefes militares, hoy encarcelados, dijeron que no conocían el contenido de ese
mensaje y que estuvieron ahí por órdenes superiores.
16:20
En el Palacio
Luis Fernando Camacho y Marco Pumari cumplieron su promesa. Con un fuerte
resguardo policial, ingresaron al Palacio Quemado y dejaron la carta de pedido
de renuncia y depositaron la Biblia en el hall principal.
16:50
Dimisión
Desde el aeropuerto de Chimoré, el presidente Evo Morales y el
vicepresidente Álvaro García Linera presentaron las renuncias a sus
cargos.



