Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: miércoles 10 de noviembre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Cuando el reloj marcaba las cinco de la madrugada del 10 de noviembre de 2019, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, daba pie a concretar el golpe de Estado que en cuestión de horas hizo que el expresidente Evo Morales renuncie a la presidencia del país y tenga que cuidar su vida saliendo rumbo a México, que fue el país de asilo de emergencia.
Pasaron dos años en los cuales se debe recordar la persecución, el odio racial entre ciudadanos bolivianos que generaron políticos de vieja data y cívicos que buscaban el poder fuera de las urnas y prepararon mediante cabildos desconocer las elecciones y posteriormente generar violencia con el único propósito de asumir el poder al margen de las urnas.
Hoy una vez más los cívicos violentos intentan desconocer un gobierno democrático y vuelven a generar violencia con el único fin de volver al poder, ese poder que les permitió desfalcar al país en 11 meses de gobierno y hacer que retroceda la economía nacional a la década de los 50 del siglo pasado y haciendo que todo el progreso que se alanzó en los últimos 14 años de trabajo y crecimiento quede en el olvido.
Después del fatídico día de 2019, el país conoció el verdadero rostro de los cívicos y políticos que jugaron con la salud de los bolivianos, con el bolsillo del ciudadano y destruyeron las empresas del Estado para dar pie a los amigos de los cívicos para iniciar ese desfalco demostrado.
Después de dos años nos queda ese mal recuerdo, pero miramos el futuro con nuevos ojos, con esperanza, tomando en cuenta que la recuperación económica fue a paso agigantado en el primer año del gobierno de Luis Arce Catacora.
Los bolivianos en este día que recuerda el golpe de Estado ven la violencia de los mismos actores que se focalizan en dos ciudades, pero no encuentran eco en otras regiones del país, pues los más de 11 millones de bolivianos quieren recuperarse económicamente, desean volver a la nueva normalidad y tienen la esperanza de que el país llegará al bicentenario con un estado fortificado e industrializado.
El paro disfrazado como gremial es simplemente un nuevo intento de los cívicos cruceños y potosinos que ahora no encuentran respuesta en sus correligionarios de otros departamentos, porque el ciudadano de a pie no les tiene credibilidad y prefiere apoyar al actual gobierno que como uno de los grandes éxitos tiene los 14 años de crecimiento, tiene el manejo adecuado de la lucha contra la pandemia, la devolución del derecho a la educación de todos y todas las bolivianas.
Una vez más los bolivianos demuestran que pueden levantarse y seguir adelante, pero más aun cuando tienen un gobierno democrático que va de la mano con el crecimiento diario y piensa en cada uno de los ciudadanos de este país.



