Medio: El País
Fecha de la publicación: domingo 07 de noviembre de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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La política sigue
encasillada en Tarija en una de esas fases autodestructivas que tanto gustan a
los partidos en estas latitudes del país y que ya pasan a ser una de las señas
de identidad. Hacer política “a la tarijeña” podría definirse como dedicar
mucho más tiempo a pelear con tus supuestos afines que a pelear el poder al
adversario, y claro, como apenas ha pasado un año de Luis Arce en el Gobierno,
nadie tiene prisas por cambiar de escenario.
Eso sí, el partido
más caliente sigue siendo el MAS Tarija, que no acaba de completar un solo
congreso provincial sin escándalo y que se alista para la batalla final: la
sucesión de Carlos Acosta en la presidencia del partido departamental. Sucesión
o continuidad, eso se verá a final de mes. Lo normal es que la nacional,
controlada por Evo Morales, intervenga antes de que la sangre llegue al río,
literalmente, porque lo que era un chascarrillo se ha convertido en común. En
Bermejo hubo hasta navajazos, en O´Connor más pelea y en Cercado todavía no
está claro si la presidenta es Sandra Baldivieso, apadrinada por Acosta y el
viceministro Álvaro Ruíz, o Pilar Lizárraga, una de las fundadoras
ideológicamente más duras respaldada por las organizaciones sociales más
dogmáticas.
Controlar la
departamental supone controlar la mayor parte de las “pegas” de las
descentralizadas, de la ABC y Vías Bolivia a la Dirección de la Hoja de Coca;
también la selección de candidatos a diputados, asambleístas y demás tal como
quedó en evidencia en el último embate, pero por el momento lo que está en
juego es coordinar la tarea de oposición en Tarija en un partido que quiere ser
partido y que debe hacer la tarea.
Problemas “menores”
En cualquier caso,
el MAS no es el único partido que anda en catarsis, aunque sí el más “agresivo”
entre sus miembros. Con mucha menos intensidad se libran las batallas en Todos,
el partido de un Wilman Cardozo y un Adrián Oliva desaparecidos del contexto
político, pero a los que nadie da por jubilados. De momento Francisco Rosas,
que es el que ejerce el cargo de mayor rango de la agrupación en la Asamblea,
respeta los acuerdos de mantenerse lejos del MAS mientras tiene libertad para
gestionar su relación con Oscar Montes, el Gobernador, con quien comparte una
larga historia que empezó en amor – fundaron UNIR y fue su alcalde alterno – y
acabó en odio – se fue con Rodrigo Paz a la primera oportunidad.
También el senador
Rodrigo Paz tiene un partido, que no es el FRI por el que fue electo bajo la
protección de Carlos Mesa, sino “Primero la Gente”, del que nada se supo desde
su fundación y obtención de personería jurídica, departamental, por cierto, que
en estos lares ya se sabe que es un buen negocio. Paz se fue a La Paz a toda
prisa sin dejar heredero ni heredera ni nada que se le parezca, y los que le
fueron files han sido grotescamente purgados de las instituciones. Desde luego
hace semanas que no vuelve por Tarija ni para colgar “stories” en sus redes,
pero tiene una sigla.
El que vive una segunda
juventud en Tarija es el MNR, que con Johnny Torres al frente de la alcaldía ha
abierto sus puertas incluso a los miristas de toda la vida y algún que otro
adenista. Ahora, como es evidente que el MNR no se creó para vivir en paz, ya
hay escaramuzas dentro de la agrupación Unidos, que conformó junto a Óscar
Montes para copar las instituciones, y que una vez cumplido el objetivo
aparecen las facturas.
Es verdad que de
momento se trata de asuntos de la gestión; de Montes soltando lastre en algunos
compromisos para cargarlo al municipio o de asuntos que uno quiere presentar y
se adelanta el otro. Casi seguro que la sangre no llegará al río, pero rayará
canchas.
Dentro de Unidos, el
papel de malo lo está asumiendo Camino al Cambio y específicamente Mauricio Lea
Plaza, que desde la comodidad de una Asamblea sobre la que tiene mayoría pero
que tampoco necesita articularla para nada ha empezado a coordinar la
proyección nacional de la Gobernación de Tarija, lo que le da margen suficiente
a Montes para diferenciarse.
Hasta el momento la
crítica de la Gobernación hacia el nivel nacional es escasa, pero lo cierto es
que tampoco ha habido encuentros productivos. Camino al Cambio quiere endurar,
Montes se ve obligado a hacer guiños, aunque sea a horas intempestivas, pero,
al final, Luis Arce sigue a lo suyo, que de momento es “cero pelota” a los
problemas de Tarija.
Chaco: Del problema aritmético al provincial
Más allá de la
crisis económica que sigue atravesando el departamento de Tarija (y van...), el
asunto central de la gestión viene a ser la propia definición autonómica. La
Región Autónoma del Chaco, que recién debía empezar a planificar su desarrollo,
ha optado por seguir hurgando en la herida de la disputa con el centralismo
tarijeño a cuenta del IDH, pero el Gobernador ha respondido, calculadora en
mano, sacando cuenta al debe.
La estrategia ha
hecho trastabillar al Chaco, que siempre jugó con su poder electoral para
forzar equilibrios, pero a la vez ha dejado al Gobernador sin la objetividad
necesaria para mediar. En consecuencia, el choque tendrá que resolverse en el
nivel nacional, de donde no se esperan buenos presagios para la unidad
departamental.



